1 de marzo de 2010

El factor amistad


DeWitt S. Williams

La vida moderna se carcteriza por el estrés. Con o sin razón, de manera real o imaginaria, todos --niños o ancianos-- parecen sentir su impacto. ¿Cómo librarse del estrés? ¿Existe algún factor que disminuya el estrés y aumente el gozo de vivir?

No hace mucho tiempo, la escuela secundaria de la Universidad Andrews llevó a cabo un estudio en el que participaron 179 alumnos. Una de las preguntas que debían responder era: "Si estuvieras abandonado en una isla desierta, ¿qué cosa desearías?" Los alumnos debían elegir sólo una de entre varias opciones. El 1 por ciento marcó "indumentaria y accesorios". El 4 por ciento dijo desear la compañía de un equipo musical o deportivo. El 18 por ciento deseaba alimentos. El 16 por ciento, una Biblia. El 2 por ciento señaló la radio y la TV para mantenerse en contacto con el mundo. El 3 por ciento eligió estar con alguien a quien nunca hubiera visto. Pero un abrumador 54 por ciento dijo que desearía un amigo, un conocido, alguien real con quien conversar.

¿Es tan crucial la amistad para la vida, para vencer la soledad y llevar una vida normal? Skip MacCarty, pastor asociado de la iglesia Pioneer Memorial de la misma universidad, dictó un curso llamado: "El estrés: Más allá del afrontamiento". Una parte del curso se titula: "El factor Amigo", y muestra el poder de las relaciones para hacerle frente al estrés y mantenernos sanos.

Una encuesta nacional conducida por la revista Prevention, que contó con 11.000 participantes, reveló que lo que se cree que causa el mayor estrés son "los desacuerdos y conflictos con las personas que amamos" (58 por ciento). En segundo lugar están los problemas financieros (55 por ciento), y en un lejano tercer lugar el ritmo de la vida moderna. Las amistades íntimas y leales son los elementos más importantes de una vida feliz, saludable y plena.

Otro estudio, publicado en el American Journal of Psychiatry, mostró que los hombres en proceso de separación o divorcio tienen 1000 por ciento más probabilidades de tener que recurrir a servicios psiquiátricos. En las mujeres el índice es del 500 por ciento. La soledad y las relaciones distantes parecen afectar más a los hombres. Los solteros, separados, divorciados y viudos no viven tanto como los casados. ¡Las mujeres parecen arreglárselas mejor sin los hombres que los hombres sin ellas! Las mujeres tienen conversaciones más íntimas entre ellas. Los hombres hablan de deportes, automóviles, política y de temas similares. Luego de un ataque cardíaco, los hombres ancianos con dos o más amigos o parientes íntimos habían tenido la mitad de la cantidad de muertes que los ancianos que no tenían amigos.

Un estudio de las historias clínicas de 1.337 alumnos de la John Hopkins University reveló que los factores psicológicos que más se correlacionan con las enfermedades son (1) la falta de relaciones estrechas con los progenitores y (2) las actitudes negativas hacia la familia propia. Estos y otros hallazgos hicieron que James Lynch, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, escribiera: "En un número sorprendente de casos de enfermedades coronarias y de muertes prematuras, la infelicidad interpersonal, la falta de amor y la soledad parecen ser las causas de los problemas físicos".

Barbara Powell agrega: "En mi profesión como psicóloga clínica, no importa cuál sea la queja inicial del paciente --insomnio, fobia, depresión, ansiedad, o falta de dirección en la vida--, la situación generalmente tiene que ver con relaciones estresantes o con el estrés provocado por no tener una relación".

Relaciones amantes

Un anuncio en un boletín de iglesia decía: "El 24 de octubre, Irving Benson y Jessie Carter se unieron en matrimonio. Es el fin de una amistad que comenzó en el colegio". ¿Parece raro? No, si pensamos que hoy en día, el 50 por ciento de los matrimonios norteamericanos termina en divorcio: Personas que han sido amigas dejan de serlo y la relación termina.

Las relaciones amantes y las amistades leales contribuyen al apoyo social necesario en momentos de estrés severo, a la vez que promueven la salud y la longevidad. Un equipo de investigación de la Universidad de Houston, conducido por Dorbert Nerum, se propuso ver si la dieta es lo único que aumenta el colesterol y produce un ataque cardíaco. Entonces sometieron a una dieta alta en colesterol a un grupo de conejos. La dieta funcionó: los conejos comenzaron a tener un índice alto de colesterol y de enfermedades cardíacas. Al examinar los datos, notaron que un grupo de conejos parecía no tener niveles de colesterol altos ni enfermedades cardíacas. Como todos recibían la misma dieta, revisaron los datos. Después de un análisis detenido, descubrieron, para su asombro, que el asistente que alimentaba los conejos a menudo lo hacía con su hija. Ella, sin saber que interfería en el experimento, alimentaba a los conejos y entonces abría la jaula y mimaba a los animalitos. Los conejos que eran alzados en brazos, mimados, a los que se les hablaba y con los que se jugaba con regularidad, tenían un 60 por ciento menos de enfermedades cardiovasculares.

La diferencia fue tan significativa que repitieron el experimento. Esta vez, se jugó y mimó intencionalmente a un grupo de conejos por varios minutos a la hora del alimento. Los resultados concordaron con el experimento previo. A los investigadores les costaba creer que sólo el contacto y los mimos hicieran tanta diferencia en la salud cardiovascular de estos conejos así que realizaron el experimento por tercera vez. Los resultados fueron los mismos: ¡Con sólo mimar a los conejos, las enfermedades cardíacas disminuyeron un 60 por ciento!

Tiene que haber algo de cierto en la frase que dice: Se necesitan cuatro abrazos por día para sobrevivir, ocho para mantenerse en estado y doce para crecer. ¿Te han abrazado hoy?

El efecto de un abrazo

Un amigo me envió fotografías de dos bebés mellizas prematuras. Las enfermeras pensaban que no sobrevivirían. La más grande de las bebés parecía tener más probabilidades, pero la otra no. Así que cuando creyeron que la más pequeña moriría, una de las enfermeras la puso junto a su hermana en la incubadora. Casi al instante, la más grande la rodeó con su bracito y se acurrucó junto a ella toda la noche, abrazándola con fuerza. A pesar de las sondas en los brazos y en la nariz de ambas, estaban juntas. Y eso bastó. Las enfermeras notaron que desde ese momento la más pequeña comenzó a mejorar. Al día siguiente, se sorprendieron al ver cuán bien reaccionaba. Y a partir de allí, creció y aumentó de peso. Las dos mejoraron. Un abrazo y la cercanía mutua logró la transformación.

El Dr. Lester Breslow, decano de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de California, en Los Angeles, llevó a cabo un estudio en el que participaron 7.000 personas durante nueve años. Al comienzo del estudio, les preguntó cuántos amigos íntimos tenían. Al fin de los nueve años, comparó los que habían muerto con el número de amigos de cada uno. A cualquier edad, los grupos que tenían menos amigos tuvieron tres veces más muertes que los demás.

Cinco niveles de relaciones

Las relaciones existen en cinco niveles. En el primer escalón está el nivel de extraño. Son las personas con las que nos cruzamos, saludamos, pero no conocemos. El siguiente nivel es el de conocido: gente con la que hablamos y le decimos la hora o le hablamos del clima. El tercero es el nivel de amistad casual. Es gente que trabaja en el mismo lugar que nosotros o está en la misma clase. Con ellos, intercambiamos opiniones de vez en cuando o alguna que otra idea. En el cuarto nivel está el grupo más estrecho de 10 a 15 personas a las que podemos revelar algunos de nuestros sentimientos y emociones. En el último, se encuentran los pocos amigos íntimos que nos conocen bien. Son los amigos leales que permanecen a nuestro lado en tiempos buenos y malos. Este nivel de relación se caracteriza por una apertura completa, un sentido de aceptación y afirmación, y por una lealtad mutua.

Qué hizo Jesús

Los hallazgos de la ciencia para la cura del estrés y la manera de tener una vida gozosa ya han sido reveladas por la Biblia. ¿Qué hizo Jesús? Jesús tenía un gran círculo de conocidos. Primero estaban los 12. Luego, los 70. Y dondequiera iba, siempre había una multitud. Todos sentían que estar cerca de él y los unos con otros eran fuentes de bendiciones. Pedro, Santiago, Juan, Lázaro, María y Marta, y muchos otros. Jesús influyó en sus vidas y mientras aprendían y practicaban el arte de la amistad y la unión, su felicidad y éxito aumentaban. Cuatro días después de la muerte de Lázaro, María y Marta se aliviaron de su estrés por el solo hecho de saber que Jesús había llegado finalmente a Betania.

¿Por qué Pedro tuvo tanto éxito en el Pentecostés? Alguien tan temeroso y estresado, que llegó a negar al Señor, logró cambiar y fue un testigo poderoso. Sí, Pedro tuvo éxito por el Espíritu Santo, pero antes de recibirlo, estuvo con sus amigos en el aposento alto. El vínculo que los unía les dio valor necesario para enfrentar cualquier deafío futuro. Además, Jesús mismo había perdonado a Pedro y le había dado la seguridad de su amistad.

Los estudios muestran que no es el número de conocidos lo que hace la diferencia. Los beneficios se sienten como resultado del grado de intimidad y la calidad de la relación. Tu vida va a cambiar si tienes cuatro o cinco amigos con quienes compartir tus sentimientos y de quienes recibir los abrazos necesarios. Si al menos tienes uno de esos amigos, considérate afortunado, rico en el factor amigo.

Atesora y cultiva amistades íntimas y desinteresadas en todos los lugares y en todas las ocasiones que puedas. Si te mudas, haz nuevos amigos, pero no olvides a los viejos amigos. Llámalos o escríbeles, y lo apreciarán y te responderán de manera recíproca. Ellos nos traen gozo y felicidad; además, disminuyen nuestro estrés. Como dijo cierta vez William Temple: "Un amigo verdadero es la medicina más grande".

Pero el amigo más grande de todos es Aquel que una vez dijo: "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí"; "Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Juan 14:1; Mateo 11:28). Más allá de tu edad, tu ocupación, tu sexo, y tu problema, puedes sentir gozo y liberarte del estrés, si Jesús es tu amigo. Y ninguno que tiene un amigo como Jesús puede estar trabajado o cargado.

DeWitt S. Williams (Ed.D., Indiana University; Master en Salud Pública, Loma Linda University) es director de Ministerios de la Salud de la División Norteamericana de los Adventistas del Séptimo Día, en Silver Spring, Maryland. Su correo electrónico: dewitt.williams@nad.adventist.org Web: www.nadadventist.org/hm

Arreortua y Fuentes
Dialogo Universitario.

¿Límites para las relaciones íntimas?

Nancy L. Van Pelt
Querida Nancy:

He estado saliendo con mi novio por cerca de doce meses. Los dos tenemos 23 años y estamos muy enamorados. Nos vamos a casar cuando terminemos nuestros estudios. Quiero ser honesta con usted: Hemos tenido relaciones sexuales varias veces. Nunca creí que llegaría tan lejos con él antes de casarnos. Pero estamos muy enamorados. No quiero hacerlo, pero me siento atrapada. Por favor, ¡ayúdeme!

Querida Nancy:

Leí su artículo en Diálogo y me gustó mucho. Usted explicó los límites de intimidad que se deben establecer durante el noviazgo, pero ¿cómo puede una pareja que está verdaderamente enamorada evitar avanzar demasiado lejos y demasiado pronto? Me gustaría saberlo.

¿Puede una pareja de jóvenes de sexualidad normal, que está muy enamorada, poner freno a su mutua atracción física en un contexto social saturado de sexo? La mayoría de los jóvenes no le pone límites a su conducta sexual. Una actitud de "déjate llevar por la corriente" crea situaciones que favorecen la relación sexual prematura.

Una de las mejores cosas que puedes hacer para alcanzar la abstinencia sexual que buscas es reflexionar seriamente sobre tus normas morales, formando un criterio personal para la intimidad física basándolo en tus valores y en la Palabra de Dios. Dedica tiempo a hacer un inventario honesto y decide qué límites le pondrás a tu conducta a fin de alcanzar las metas que te has fijado para tu futuro. Resuelve en qué etapa de tu relación pondrás los límites (lee mi artículo anterior sobre este tema, que apareció en Diálogo, 13:2). Recuerda en qué paso se encuentra la expresión de afecto en tu noviazgo y dónde deberías detenerte antes del casamiento. Te recomiendo que comuniques esta decisión no sólo a tu novio o novia, sino también a tus padres, amigos de confianza y al pastor de tu iglesia para afirmarte en ella.

Las jóvenes deben recordar que cuando le permiten a su novio que las bese y las abrace íntimamente, y cuando le dejan acariciar sus senos, él llegará a la conclusión de que ella quiere ir más lejos. En otras palabras, cuando ella le ha permitido llegar hasta ese punto, él lo toma como señal de que puede avanzar. Por eso es prudente detenerse en los pasos 6 ó 7. Pero ni siquiera una pareja que está firmemente comprometida debe llegar al paso 9. Los límites más allá del paso 7 son resbaladizos y al traspasarlos se corre el riesgo de avanzar con gran celeridad. Detenerse antes del paso 7 puede evitarle grandes dolores de cabeza a más de una pareja.

Babe Ruth, el famoso héroe del béisbol norteamericano, jugó una vez ante un público hostil. En medio de los gritos y los denuestos del estadio señaló con el bate el sitio exacto donde iba a colocar la pelota. Cuando bateó, lanzó la pelota al lugar preciso que había señalado antes, recorrió todas las bases y anotó un punto para su equipo. Cuando fijes tus normas de conducta en el área afectiva, piensa en Babe Ruth. Traza un plan definido sobre lo que vas a hacer y así podrás mantener una relación amorosa sana y madura, sin violar tus principios.

Muchos podrán decirte que eres incapaz de lograr lo que te propones; pero cuanto más claramente definas tus normas, más probabilidades habrá de que las mantengas. Como Babe Ruth, sigue pensando en el lugar exacto adonde quieres llegar.

Algunos pueden discutir si la abstinencia total hasta el matrimonio es realista y hasta posible en una sociedad como la actual, tan inclinada al sexo. ¿Es posible para los solteros adultos y para los que están muy enamorados practicar este tipo de abstinencia? No sólo creo que es posible, sino que resulta imperativo en una época de contagios provenientes de enfermedades de transmisión sexual tan difundidos como el SIDA, por ejemplo. Éstos son algunos de los pasos que se deben dar para lograrlo:

1. Expresa con claridad tus normas.

Comunica tus principios a las personas con las cuales sales. Esto no significa que cuando te presentan a alguien tú debes decir: "Hola, me llamo Cristina (o Carlos) y no me acuesto con nadie". Tú puedes expresarte con franqueza y discreción al dar a conocer a la otra persona cuáles son tus límites en el momento oportuno. Por lo general, encontrarás una reacción positiva.

Una forma fácil de introducir el tema consiste en referirse a las normas que tú te has fijado. "Creo que es leal de mi parte que te diga cuáles son los valores o principios que he adoptado para mi vida. Me gusta salir con gente que esté dispuesta como yo a no tener intimidad sexual hasta el casamiento. Espero que respetes esos valores y que me ayudes a mantenerlos".

Ser tan directo en cuanto a la conducta sexual con alguien que posiblemente ni siquiera hizo un avance en esa dirección puede parecer un poco abrupto si la relación está recién comenzando. Pero una vez que lo has dicho, notarás que la tensión desaparece y con ella también la incertidumbre. Puedes sentirte en paz y relacionarte con la otra persona en calidad de amigos.

La comunicación franca sobre ideales sexuales entre personas que comienzan a salir juntas es una forma excelente de impedir que surjan situaciones comprometedoras más adelante. No es justo invitar a alguien a ir al aeropuerto, por ejemplo, sin decirle si se trata de un viaje en avión o de un lanzamiento en paracaídas.

2. Desarrolla un plan definido para casos de emergencia.

Es importante disponer de un plan de acción para el caso en que te encuentres en una situación comprometida. Si bien se han establecido las normas y estás dispuesta o dispuesto a mantenerlas, puede ocurrir que estés en compañía de alguien que quiera llevarte a traspasar esos límites. ¿Cómo reaccionarás? ¿Qué harás o dirás? Un plan previo te puede evitar problemas serios más tarde. Analicemos esto, dividiéndolo en tres etapas:

a. Si se trata sólo de una leve amenaza a tus normas, dirás "No", y un "No" en serio. Comienza a relatar algo largo y dramático. Habla de Cristo. Levántate, cambia de actividad y sugiere: "Tengo hambre. ¿Vamos a comer algo?" Cuenta un chiste. "¿Sabes por qué los hijos de Israel deambularon por el desierto durante cuarenta años? Porque ya entonces los hombres no querían detenerse para pedir orientación". Cuando no se trata de una amenaza seria a tus normas, cualquiera de estos recursos puede solucionar la situación.

b. Una amenaza regular es ya algo más serio. Un simple "No" suele fallar. Tú "No" va a tener que ser mucho más firme, y se podría expresar por medio de una declaración como la siguiente: "Me siento incómoda cuando me presionas tanto, porque creo que no respetas mis deseos". O algo como: "¿Qué parte de mi 'No' es la que te resulta tan difícil de entender?" Tal vez tengas que irte de allí para reunirte con otra gente. Las jóvenes deberían disponer de un teléfono celular o de dinero para una llamada telefónica, y hasta para tomar un taxi.

c. Ahora bien, si te sientes seriamente intimidada o asustada, confía en tus instintos. Debes salir por donde puedas. Usa todos los recursos posibles para eludir esa situación. Grita. Defiéndete. Pega una bofetada y corre. Pero no esperes nunca hasta que se produzca una situación de riesgo. Debes tener un plan de acción antes de que algo así ocurra.

3. Cuenta con alguien a quien rendir cuentas.

Tener alguien ante quien responder es un poderoso disuasivo de la actividad sexual prematura. Esa persona debe ser alguien ante quien te sientas responsable por tu conducta: Por ejemplo, una amiga íntima, un pastor, un consejero, un profesor, o alguien de tu confianza.

Una joven iba todos los meses a visitar a su novio, que estudiaba en una universidad a unos 750 kilómetros de donde ella residía. Puesto que él vivía en un apartamento fuera del recinto universitario y estaban haciendo planes de casarse, dormían en la misma cama pero habían decidido no tener relaciones íntimas. Sin embargo, no pudieron mantenerse dentro de los límites que se habían impuesto. Finalmente los novios eligieron a una persona de confianza que los aconsejó. Poco después ella encontró otro lugar seguro donde alojarse cuando iba a visitar a su novio.

La pareja que en verdad quiere mantener las normas que se ha fijado, informará periódicamente a la persona escogida sobre la evolución de sus relaciones. Mirándola a los ojos, la pareja dará un informe detallado del uso del tiempo, las actividades desarrolladas y la conducta observada. Es muy efectivo. ¡Lo recomiendo!

4. Planifica con cuidado.

Las parejas deben planificar cuidadosamente y con anticipación sus salidas juntos. Antes de salir, deben saber dónde van, quiénes estarán presentes, qué actividades habrá, cómo van a llegar allí y a qué hora van a regresar. Si el amigo no puede proporcionar esta información o vacila cuando se le pregunta, ¡cuidado!

Una cita de esta naturaleza puede incluir una cantidad de actividades interesantes. El tiempo que se dedica a actividades compartidas puede ser mucho más valioso que el que se emplea en sólo ir a ver algo, o donde sólo se busca entretenimiento. Planifiquen una cantidad de actividades divertidas en las que puedan conocer cuáles son las preferencias de cada uno, la personalidad, los valores, objetivos y creencias individuales.

En las primeras etapas de una relación, las actividades desarrolladas en grupos son las mejores. Aunque los dos están juntos, hay menos estrés. Esto les permitirá observar mejor cómo se relaciona cada uno con los demás y cuál es el sentido del humor de cada cual. En medio de un grupo podrás conocer y evaluar mejor a tu amigo o amiga que en diez citas exclusivas. Entre conocidos, cada uno se distenderá y actuará de manera más natural. No tendrá necesidad de "máscaras". Las citas en grupo dan lugar al desarrollo de la amistad, facilitan el mantenimiento de las normas morales y evitan que se produzcan situaciones comprometidas.

5. Elige bien con quién sales.

Las personas con las que te relacionas de manera especial deben ser más o menos de tu edad. Deben tener intereses, ideales y valores similares a los tuyos. Es muy posible que tus mejores compañeros provengan del círculo de amistades que ya has establecido. Evita las citas a ciegas con alguien a quien no conoces, a menos que haya sido concertada por un amigo o amiga de mucha confianza.

Nunca hagas citas con gente casada o que se está divorciando (esas personas todavía están casadas), con alguien que está bebiendo o está embriagado, con aficionados a las drogas o con alguien que no esté en condiciones de salir contigo abiertamente. No salgas por segunda vez con alguien que no te merece o no está a la altura de tus normas.

6. Evita las situaciones estimulantes.

Evita situaciones destinadas a estimular el placer sexual. Me sorprendo ante los riesgos que algunos jóvenes parecen buscar, poniendo en peligro sus normas morales. Ejemplos de esto son las parejas que pasan horas en la playa acariciándose, mientras que alrededor de ellos hay otros haciendo lo mismo; parejas que están acostadas juntas, sintiéndose tan "cerca" como para llegar al orgasmo sin tener relaciones sexuales. Todos éstos son riesgos serios. Nadie puede seguir corriendo esos riesgos y pretender salir indemne de ellos.

Los adultos solteros que viven solos deberían establecer pautas estrictas cuando se trata de recibir visitas de personas del otro sexo. Los momentos de abrazos y caricias frente al acogedor calor de la chimenea pueden llevar a la intimidad sexual prematura. Del mismo modo, ello puede sobrevenir luego de una cena íntima con música romántica y sin otra cosa que hacer. El recibir a personas del sexo opuesto siempre debería incluir a otra persona o a un grupo de personas para evitar situaciones de riesgo.

Evita los ambientes que incluyan algún tipo de incitación sexual y también las películas, la televisión, y los videos que podrían fomentar deseos y fantasías inconvenientes. Hay parejas de amigos que creen que pueden viajar juntos y compartir una pieza en un motel, o salir de excursión y compartir una carpa sin correr riesgos. Esto revela una absoluta falta de buen juicio. Nadie puede jugar con el fuego del sexo por mucho tiempo sin quemarse. Dios quiere que nos abstengamos "de toda especie de mal" (1 Tesalonicenses 5:22). No debemos coquetear con la tentación.

Una vez que has definido tus límites, mantente firme. Aunque el momento, el ambiente y la música parezcan mágicos, recuerda las normas que has adoptado. No las reconsideres sino a plena luz del día, cuando la pasión se ha enfriado, la persona ante quien rindes cuentas está presente, y tanto tú como tu amigo o amiga tienen el tiempo y la capacidad de evaluar con calma la situación. Esto no sólo les va a permitir sobreponerse a la tentación, sino que también les ayudará a mantener intacto un valor tan precioso como es la dignidad y el respeto propio. Si tienes sentimientos positivos hacia ti esto será un factor muy importante para evitar encuentros sexuales antes del matrimonio. Si vives a la altura de tus propios valores, los demás tendrán un buen concepto de ti y los conflictos íntimos no te destrozarán por dentro. Reaccionarás ante la opinión de los demás con integridad personal y autoconfianza. Tu apariencia, tus habilidades o tu aceptación social no te preocuparán indebidamente y te dejarán más libre para amar, estudiar, trabajar y divertirte sanamente.

A. C. Green, uno de los grandes jugadores de básquet de los Estados Unidos, dice que como jugador profesional constantemente lo están asediando mujeres que quieren pasar un rato con él. Desde el momento en que llega a una ciudad hasta que se va, las mujeres jóvenes lo persiguen. Los jugadores profesionales a menudo proyectan una imagen que es desproporcionada, lo que motiva la persecución continua de las mujeres. Según él, en los aeropuertos, los vestíbulos de los hoteles, los restaurantes y los campos de juego, todas intentan capturar su atención. Como Green no es ciego, sabe de quién se trata en cuanto las observa. Además, le han llegado los rumores acerca de las consecuencias que han sufrido otros jugadores profesionales. Por eso ha decidido mantenerse sexualmente íntegro hasta el casamiento, a fin de seguir las normas divinas en lugar de las costumbres mundanas. Se lo ha dicho a sus compañeros de equipo. Les ha hablado sobre su posición relativa al sexo prematrimonial y su convicción de que Dios ha reservado la actividad sexual para el matrimonio. No todos sus compañeros de equipo están de acuerdo con él, pero respetan su posición. Green está orgulloso de ser virgen. "Me tengo que respetar a mí mismo si quiero respetar a los demás", dice. ¡Felicitaciones, Sr. Green!

Si vas a practicar la abstinencia sexual de aquí en más, debes realzar el concepto de tu propia dignidad. Cuando verdaderamente te consideres como un valioso hijo o hija de Dios por quien Cristo ofreció su propia vida, te resultará más fácil tomar decisiones difíciles que te ayudarán a fortalecer tu futuro en vez de debilitarlo.

Un factor importante en tu dedicación a la abstinencia sexual es el poder divino. Pídele a tu Padre celestial que te ayude a mantenerte puro o pura. Si tú y tu amigo o amiga conversan juntos sobre su dedicación a la abstinencia, esto creará un vínculo de conciencia entre ambos que puede servir de barrera contra la tentación. Al hablar en serio sobre este tema, háganlo en estos términos: "Nosotros tres: Dios tú y yo".

La abstinencia sexual consiste en no tener relaciones de carácter íntimo antes del matrimonio. Tiene una garantía del ciento por ciento sobre sus resultados: No sufrirás daños, ni contraerás una enfermedad de transmisión sexual, ni quedarás embarazada, ni padecerás un sinnúmero de otros males. Y puedes elegir la abstinencia en cualquier momento, aun cuando antes hayas sido sexualmente activo o activa.

¡La abstinencia sexual es efectiva! ¡Y paga grandes dividendos!

Nancy L. van Pelt se ha especializado en temas de la vida familiar y presenta seminarios sobre estos asuntos en diversos países. Ha publicado más de veinte libros y numerosos artículos vinculados con las relaciones humanas. Su dirección electrónica: nancy@heartnhome.com

Arreortua y Fuentes
Dialogo Universitario

Hablemos francamente de la pureza sexual


Nancy L. Van Pelt

Mónica fue educada en un hogar cristiano con principios morales que ella compartía plenamente. Al llegar a su mayoría de edad empezó a salir con Andrés. El no era cristiano, pero no había a mano jóvenes cristianos disponibles, de modo que siguió con él. Andrés era divertido, interesante y cortés, pero tenía diferentes intereses que Mónica. Empezaron a meterse en episodios de relaciones cada vez más íntimas, en las que él exigía cada vez más. A Mónica no le gustaba este aspecto de su relación, pero como no quería perder a su novio decidió seguir así y procurar tener cuidado. No pasó mucho tiempo hasta que él llevó las cosas más allá de lo que ella había imaginado que sería posible. A partir de entonces empezó a obsesionarla un sentimiento de repugnancia.

Las caricias eróticas (en inglés, “petting”) tienen una gran fuerza. Aquellos que se entregan a ellos tienden a cambiar las reglas a medida que van más lejos porque en realidad pocos conocen las reglas. El “petting” va unos pasos más allá de los abrazos y los besos, pero sin llegar a la relación sexual. Eso deja un amplio margen de actividades de exploración corporal abiertas al cuestionamiento, a la imaginación y a la negociación.

Cuando un hombre comienza a acariciar el cuerpo de una mujer, tantea las aguas. Se pregunta cuán lejos va a poder ir. Este proceso le produce un intenso placer porque le resulta sexualmente agradable. Su mente corre anticipando lo que cree que puede venir después. En este punto puede dar rienda suelta a sus mejores recursos : “Nunca he querido a nadie como te quiero a ti, nena”. Inundado por sus hormonas es capaz de decir o hacer cualquier cosa para conseguir lo que quiere.

El plan de ella es probablemente muy diferente. Ella disfruta con los abrazos, las caricias y los besos, y entregándose a los besos y caricias de él satisface sus necesidades emocionales de romance, amor y seguridad.

¡Espera un momento!

Entregarte a tales intimidades fuera del matrimonio, simplemente por la excitación del placer sexual, para disfrutar los estímulos del momento, sólo para pasarlo bien, es algo muy interesado y egoísta. Del mismo modo, permitir que alguien explore tu cuerpo antes de casarte, sólo para sentirte amada y segura es igualmente egocéntrico. Esta verdad es aun mayor en caso de una relación esporádica, cuando el casarse no entra en los planes de ninguno de los dos. Esto vulgariza la relación. Los riesgos son elevados y las ventajas escasas.

Aclaremos otro punto. El “petting” en sí no es algo “sucio”. Dentro del marco del matrimonio, las caricias son una hermosa experiencia. Son una expresión natural del amor, un juego amoroso que prepara directamente la relación sexual. ¿Cuál es, pues, la diferencia entre el “petting” y el juego amoroso? La diferencia está en la intención. El “petting”es la exploración del cuerpo del otro entre dos personas no casadas que no tienen la intención de entrar en una relación sexual plena.

Y ahí está el problema del “petting”. En que no se queda ahí. En que lleva naturalmente a la relación sexual. Por sí mismo, fuera del matrimonio, es más frustrante que satisfactorio. Nuestros cuerpos fueron diseñados y creados por Dios para responder a los estímulos sexuales y desear tras ellos la relación sexual plena.

Cuando dos personas solteras se entregan al juego amoroso sin la intención de llegar al acto sexual, deben mantenerse constantemente en guardia para detenerlo por miedo de llegar demasiado lejos. Este juego erótico no fue designado para ser interrumpido a voluntad. Quien se acostumbra a avanzar en los besos íntimos del juego erótico y después interrumpirlos, corre el riesgo de no funcionar bien sexualmente después en el matrimonio.

El “petting” se puede comparar a la travesía de un puente tendido sobre un gran abismo. A este lado está la no expresión física del amor, y al otro se encuentra el acto sexual. El juego amoroso puede llevarte a un cuarto del trayecto, a la mitad del trayecto o hasta que sólo falta la décima parte del puente. En ese punto la excitación es tal que es muy fácil que te encuentres al otro lado del puente antes de que te des cuenta.

Cruzar el puente no es algo que siempre ocurre de una vez. Por eso el juego del “petting” resulta cada vez más peligroso. Cada nivel de excitación te pide pasar al nivel siguiente. Hay una fuerza de atracción tremenda entre dos personas que se quieren y que sienten entre ellos la escalada de la química del sexo.

Unión de la pareja

Pero los jóvenes cristianos siempre quieren saber qué está bien y qué está mal hacer antes del matrimonio. La pregunta no formulada en palabras es: “¿Cuán lejos puedo ir sin llegar a pecar?” Hay muchas zonas grises para las que la Biblia no provee una orientación claramente delimitada. Sin embargo, he descubierto un trabajo de investigación acerca de los pasos que unen a la pareja, que aporta excelentes bases para tomar decisiones.

Los primeros estudios conocidos relativos al establecimiento del vínculo íntimo (“pair bonding”) se deben al zoólogo Desmond Morris en su obra Intimate Behavior. No obstante, fue la lectura del trabajo del Dr. Donald Joy sobre lo que une a la pareja la que me abrió los ojos a su importancia en el noviazgo. La unión de la pareja tiene componentes tanto físicos como emocionales, espirituales e intelectuales.

Cuatro fases, doce pasos

Se ha observado que los 12 pasos que vamos a detallar se dan de modo consistente en el 80 % de las 500 culturas estudiadas por Morris.

Primera fase: No hay contacto físico

Paso 1: Del ojo al cuerpo. La primera mirada no es una mirada sexual. Es una mirada de descubrimiento. Esta primera mirada capta la estatura, el aspecto, el color, la edad y la personalidad. Inmediatamente comienza un proceso de evaluación inconsciente, que sitúa al otro en una escala personal de menor o mayor grado de deseo. Esta primera mirada determina si la relación va a proseguir o no.

Paso 2: Las miradas se encuentran. Esto suele ocurrir frecuentemente en el marco de una biblioteca o en una oficina. Cuando las miradas se encuentran, hay una aceleración del ritmo cardiaco acompañado de un rubor de turbación, que provoca la interrupción y el desvío de la mirada. El contacto visual directo se reserva para las personas conocidas, en las que se confía. Así, cuando dos personas se ven por vez primera se suelen mirar entre sí en forma sucesiva más bien que simultánea. A menos que las miradas sean portadoras de un mensaje de interés la relación probablemente no avanzará.

Paso 3: Se entabla la conversación. Al principio, la conversación de la pareja se limita a lo más elemental: se dicen el nombre, el lugar donde viven, a qué se dedican, el tiempo que hace. Esta conversación básica permite, sin embargo, avanzar en la observación y en el análisis del otro. Si la pareja continúa hablando, pueden llegar realmente a conocerse mutuamente a través de sus opiniones, pasatiempos, hobbies, ideas, lo que les gusta y lo que les desagrada, sus esperanzas y sueños para el futuro. Aquí se puede determinar ya la compatibilidad. Una pareja puede pasar muchas horas en el paso 3. Yo recomiendo un mínimo de mil horas de conversación (incluso teléfonica) para adquirir la capacitación crítica para el noviazgo y un posible matrimonio más adelante. De esta manera cada uno descubre su propio ser profundo y se hace vulnerable al otro, tarea esencial para desarrollar una relación íntima. Este paso no puede ni debe ser pasado por alto. La relación necesita ser frenada y prolongada en este momento antes de que empiecen los contactos románticos. Porque en cuanto se inicia el afecto romántico, la pareja va a actuar de modo diferente.

Segunda fase: Primeros contactos físicos

Durante la segunda fase de las relaciones, la pareja pasa mucho tiempo hablando pero el contacto ya no es sólo visual. Empieza el contacto físico, aunque no está todavía relacionado con el sexo. Los abrazos prolongados o los besos en la boca aceleran el proceso normal y suscitan respuestas sexuales antes de tiempo.

Paso 4: Mano en mano. Los primeros contactos físicos pueden ser inocentes: un apretón de manos, un toque mientras se ayuda a la joven a entrar por una puerta. Si ella rechaza este contacto, es una señal para él de que ella no está todavía lista para nada más. Pero si este toque es recibido con agrado, la relación puede pasar a la fase de tomarse de la mano, lo cual evidencia que la unión entre ambos se está estrechando. Este contacto es también una declaración social: “Tengo a alguien que disfruta estar conmigo”.

Paso 5: Brazo sobre los hombros. Pronto la emoción de tomarse las manos disminuye, y se necesita algo nuevo para expresar el creciente interés. Mientras la pareja se daba la mano, los cuerpos no estaban tan cerca, pero al pasar el brazo por los hombros los cuerpos se ponen en contacto y la emoción vuelve a surgir. El abrazarse por los hombros dice algo más que el tomarse las manos. Es un gesto posesivo que significa: “Esta relación sigue adelante”. Al contacto visual y a la conversación se une ahora un mayor contacto corporal.

Paso 6: Brazo por la cintura. Pero, eventualmente, la excitación de tomarse de la mano y de pasar el brazo por los hombros también disminuye. Así es que para recuperar la excitación, la pareja pasa a abrazarse por la cintura, expresando mayor grado de posesión del cuerpo. El brazo en torno a la cintura es un signo claro de interés romántico. Observa, además, que las manos están bajando cuerpo abajo, cada vez más cerca de los genitales. Puedes fijarte en las parejas que están en el paso no 6 cuando caminan por la calle, en pantalones de vaquero. A menudo cada uno desliza el dedo pulgar dentro del bolsillo de atrás del otro, con la palma de la mano apoyada directamente en la nalga del otro. El sabe exactamente dónde tiene la mano, y así puede dejarse llevar por la siguiente idea : “Si puedo tocarla aquí por encima de la ropa, me pregunto si podré tocarla también por debajo”.

Se pueden observar frecuentemente parejas en esta fase de relación en el campus de la universidad y en el parque. Sus cuerpos se juntan, pero ambos parecen mirar hacia abajo, como si hablasen a pies. En esta fase se desarrollan unos niveles de comunicación muy profundos. Se hacen grandes confidencias. Se discuten y se evalúan los grandes temas de la vida. Se comparten muchos secretos personales, y la pareja llega a conocerse mutuamente a un nivel personal bastante profundo.

Los valores, objetivos y creencias tienen que examinarse de cerca porque es ahora cuando se deberían tomar las mayores decisiones sobre el futuro de la relación, si ésta debe continuar o terminar. Se han compartido suficientes confidencias para que la compatibilidad pueda ser estimada. Si existen dudas o preguntas importantes, es ahora el momento de decir adiós. Adentrarse en el paso n° 7 o más allá y romper después puede dejar cicatrices profundas y dolorosas porque para entonces el lazo de unión puede haberse formado ya.

Tercera fase: Contacto íntimo

En esta fase la pareja prefiere darse la cara. Aunque no exista contacto sexual directo, el cambio de posición corporal pone al sexo en una agenda tácita de la que ambos son intensamente conscientes. Cualquier contacto genital llevaría al acto sexual y dañaría la formación de un lazo saludable, introduciría una sospecha de desconfianza que amenazaría a la pareja más tarde si llegaran a casarse. La comunicación es ahora diferente. Hasta ahora la pareja ha estado desarrollando su capacidad de comunicación. Ahora los intercambios verbales se suspenden y los contactos visuales y las expresiones no verbales prevalecen.

Paso 7: Frente a frente. Cuando la pareja se sitúa cara a cara, está cruzando una importante barrera. Cada uno debe decidir cuidadosamente si detenerse en este paso o seguir adelante. En este momento se producen tres tipos de contacto: abrazos, besos profundos y prolongados contactos visuales. El estrecho contacto corporal en posición frontal, unido a los besos en la boca, produce una fuerte excitación sexual, en particular cuando se repite y se prolonga. Si la pareja ha tomado tiempo para hablar de estos temas importantes, puede establecerse una comunicación muy profunda con pocas palabras. El contacto visual se vuelve prolongado e intenso. La comunicación verbal tiende a silenciarse mientras que se miran a los ojos el uno al otro. A partir de ahora, la pareja no casada debe tener cuidado en sus expresiones de afecto físico cuando todos los motores del sexo se ponen en marcha.

Paso 8: Manos a la cabeza. Aquí la mano de uno se detiene a acariciar la cabeza del otro mientras hablan o se besan. Este gesto íntimo está reservado para aquellos que han desarrollado un alto nivel de confianza. Pocas personas se atreven a tocar la cabeza de otro a menos que estén enamoradas o sean miembros de la familia. Este gesto, por consiguiente, denota proximidad emocional, un profundo lazo de amistad, amor y cariño. Una pareja que quiere proteger la santidad de la relación que se ha formado debería considerar las consecuencias de entrar en el paso n° 9. Después de que otros factores de compatibilidad hayan sido examinados, deberían hacer planes para casarse o detener aquí el proceso de unión. En otras palabras, la pareja debería dejar de verse a menos que tengan planes de contraer matrimonio en un futuro inmediato.

Paso 9: Manos al cuerpo. Ahora las manos del uno exploran el cuerpo del otro. Para el hombre acariciar el pecho se vuelve algo importante. En los pasos anteriores al 9, las manos se mantienen por fuera de la ropa. Después las manos se van a introducir por debajo de la ropa, pero permaneciendo por encima de la cintura. El paso 9 es peligrosamente progresivo, incluyendo masajes en la espalda y otras caricias. Cada vez que los novios entran en el paso n° 9 tienen mayores dificultades para detenerse en él. Por lo general es entonces cuando la mujer se da cuenta de que, o da el alto o será demasiado tarde. Este es el último punto con retorno antes de que se necesite la protección del matrimonio.

Cuarta fase: Una carne

Al último grado de intimidad se llega de un modo apropiado dentro de las relaciones del matrimonio.

Paso 10: Boca al pecho. El paso 10 conlleva el desnudar el pecho de la mujer, requiriendo por consiguiente la máxima privacidad. La pareja no busca sólo el placer y la excitación sino que está intentando culminar el acto sexual.

Paso 11: Manos a los genitales. Las manos descienden por debajo de la cintura. La excitación sexual y el juego erótico ya están lanzados en esta última y más íntima fase de caricias genitales. El diccionario define como virgen a la “persona que permanece en estado de castidad”. Esta definición muestra que la pureza ya se ha perdido cuando una pareja no casada alcanza el paso 11. Palpar los genitales de alguien difícilmente podría considerarse como algo casto, puro o virtuoso en ninguna cultura. Técnicamente esto se sitúa a apenas unos instantes antes del acto sexual.

Paso 12: Genitales a genitales. El proceso de unión alcanza aquí su más alto nivel de deseo sexual y se completa con la penetración y el coito. La unión de una pareja se ha consumado a medida que avanzaba con esos 12 pasos. Pero su objetivo tendría que estar más allá del placer sexual. El objetivo de este proceso de unión es desarrollar un vínculo indestructible de entrega y confianza entre marido y mujer.

Resultados de acelerar o saltear pasos

Si el proceso de unión de 12 pasos se acelera, pueden producirse varios daños.

Cuando algunos pasos se saltean o se aceleran, el lazo de unión se debilita y tiende a romperse o a deformarse. Esto ocurre porque los componentes de la pareja no tomaron tiempo para hablar a fondo sobre asuntos importantes —valores, objetivos y creencias— antes de encontrarse físicamente comprometidos. Una vez que los motores del sexo se ponen en marcha, las personas olvidan otros aspectos del proceso formativo de la relación. Es más fácil y más rápido conocerse en lo físico que en lo emocional, social o espiritual. Esta es probablemente la causa principal de las crecientes estadísticas de divorcios.

Después de que una pareja se separa, tendrá tendencia a acelerar los pasos en la relación siguiente. Cada nivel de excitación sexual es tan inmediatamente gratificante que resulta casi imposible quedar satisfecho con los niveles más bajos. La consecuencia a largo plazo de una libertad sexual sin inhibiciones será la dificultad en contentarse con una sola pareja después de múltiples relaciones.

Una persona sexualmente experimentada tenderá a empujar a su nueva pareja hacia el acto sexual. Una persona que se ha acostumbrado a recorrer los 12 pasos de excitación sexual sin detenerse encontrará muy difícil frenar el proceso o detenerse en los pasos 7, 8 ó 9.

Ahora que conoces en detalle los 12 pasos que unen a la pareja, podrás decidir mejor qué es lo apropiado para cada fase del noviazgo. Tus valores consagrados a Dios junto con el respeto que tienes de ti mismo dictarán tus decisiones. A medida que tomes conciencia de tus intenciones, recuerda que cualquiera que franquea la barrera de los pasos 6 ó 7, debido a la intensidad del vínculo creado, corre el riesgo del trauma que sigue al divorcio. Los pasos 9 al 12 están fuera de lugar en una relación antes de la ceremonia de boda.

Una invitación a la pureza sexual

El plan de Dios para nuestra vida es perfecto y no ha cambiado nunca. La intimidad sexual para los casados es el designio especial de Dios para la procreación y para nuestra satisfacción. Este es el único estilo de vida que ofrece felicidad completa. A los ojos del mundo, la decisión de mantener la pureza sexual antes del matrimonio puede parecer poco realista, pero los hechos confirman que esa decisión, sin lugar a dudas, te conviene. Deberías considerar tu sexualidad como un don de Dios marcado con el siguiente aviso: “Para el máximo disfrute, no abrir antes de la boda”.

Nancy Van Pelt, una profesional de la vida familiar y presentadora de seminarios, ha escrito más de 20 libros y numerosos artículos sobre el tema de las relaciones. Su dirección E-mail: vanpelt5@juno.com Su sitio de internet: heartnhome.com

Arreortua y Fuentes.
Dialogo Universitario

El Chisme, El Lenguaje Obsceno, La Mentira, ¿qué dicen?


“¿Te enteraste lo de Becky? Está saliendo con Roberto, el que recién llegó. He oído que tiene un registro de arresto, creo que por robo”.

“¡No! Parece tan simpático. Realmente uno no puede confiar en las apariencias. La verdad es que Becky siempre se ha metido en problemas, desde la separación de sus padres. Oí que su padre...”

Y es así como se teje la red del chisme, el cual incluye cada vez a más personas. Sus reputaciones se ven afectadas, con frecuencia con historias con poca o ninguna base de verdad. Al principio sólo parece una diversión inocente, una forma de matar el tiempo. Pero sus consecuencias pueden ser de largo alcance, afectando a incontables vidas durante los años venideros.

¡Qué poder tienen las palabras! Poder para edificar. Poder para destruir. Y con todo, con cuanto descuido las usamos. “Mentiritas blancas”, las llamamos; sin embargo, esas “mentiritas blancas” pueden tener consecuencias muy oscuras. Mark Twain dijo: “Una de las diferencias más notables entre un gato y una mentira es que el gato sólo tiene nueve vidas”. Nos reímos cuando algún comediante dice una obscenidad en la televisión, pero nos sorprendemos cuando esas mismas palabras salen de nuestros labios, cuando nos apretamos el pulgar al cerrar una puerta.

“¿De dónde vino aquello? Decimos riendo. La Biblia nos dice de donde proviene: “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mat. 12:34). Controlar nuestro lenguaje, domar nuestras lenguas, es uno de los desafíos más importantes que enfrenta el cristiano. Las palabras son una herramienta, y dependiendo de cómo las usemos se puede tener buenos o malos resultados.

Vivimos en un mundo que está en amores con las palabras y bombardeado con información. La televisión, la radio, los periódicos, los libros y la Internet nos colman con más información de la que podemos procesar. Con el simple toque de una tecla podemos enviar un mensaje por correo electrónico a través del globo a algún país distante. Eso fue algo muy bueno cuando mis padres estuvieron como misioneros en Kyrgystan en Asia Central, hace unos pocos años atrás. En el pasado, los misioneros estaban sin contacto con su familia por meses, inclusive años, en algunas ocasiones. Pero hoy, a través del increíble sistema de la Internet, podemos contactarnos con ellos en cosa de minutos, por el precio de una llamada local. En ningún otro momento la comunicación se vuelve más importante que cuando estamos lejos de nuestros seres amados. Pregunta a cualquier pareja joven, que esté separada por miles de kilómetros, cuán importante son las cartas y las llamadas telefónicas de larga distancia para mantener fuertes sus relaciones.

Empero, con la abundancia de palabras e información que nos rodea, ¿existe una comunicación real? Sydney J. Harris dijo: “Las dos palabras información y comunicación con frecuencia se usan de manera intercambiable, pero tienen significados bastante diferentes. La información es emitir; la comunicación es ser comprendido (Reader´s Digest, April 1995, p. 34). Todas las palabras del mundo significan poco si no hay entendimiento. Sin una buena comunicación no tenemos otra cosa que: “Palabras, palabras, meras palabras, nada del corazón”, como Shakespeare lo dijera.

Pablo nos aconseja: “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Col. 4:6). Una buena comunicación es esencial en nuestras relaciones. Es por eso que la mentira, el chisme y el lenguaje obsceno son tan dañinos. Bloquean nuestra buena comunicación y forman paredes en las relaciones.

Entonces, ¿cuáles son los secretos de una buena comunicación? ¿Cómo podemos mejorar nuestra comunicación con las personas con quienes nos encontramos cada día, sea en el colegio, el trabajo o el hogar? ¿Cómo podemos superar hábitos malos como la mentira, el chisme y el uso de lenguaje vulgar? No es fácil. Después de todo, Juan 3:8 dice: “Ningún hombre puede domar la lengua”. Pero hay una forma de hacerlo, y esa forma es la Palabra hecha carne. Es sólo a través de la fe con el poder vencedor que Jesús proporciona, a través del Espíritu Santo, que podemos “domar la lengua”. La Biblia promete: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13). Jesús nos puede dar la victoria sobre la mentira, el chisme y el lenguaje obsceno y nos puede dar buenas habilidades para comunicarnos. Pero le tenemos que pedir, según su promesa: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mat. 7:7).

El siguiente secreto importante para ser un buen comunicador no tiene nada que ver con el hablar. Por el contrario, los mejores comunicadores hablan muy poco. Lo que hacen es escuchar. Escuchan no sólo lo que se dice... Practican el “escuchar activo”.

El escuchar activo involucra dos elementos claves. El primero es el contacto visual. Un buen oidor mira directamente a los ojos del hablante toda vez que sea posible y mantiene el contacto. Nuestra tendencia natural es a mirar a la distancia, por encima de los hombros del hablante u observar sus labios, pero muchas veces los ojos pueden decirnos más que las palabras. Cuando se mantiene el contacto visual no sólo se sigue el hilo a lo que se está diciendo, sino que dá también muchas pistas no verbales sobre la persona y lo que está intentando decir.

¿Está mirando alrededor del salón? Posiblemente esté nervioso o con temor. ¿Rehúsa tener contacto visual contigo? Puede ser una indicación de que no es totalmente sincero contigo. También podría significar que tan sólo es tímido, así que no te apresures a sacar conclusiones hasta que tengas todos los hechos. Cuando observes a los ojos de la persona que esté hablando, podrás ver tristeza, gozo, enojo, temor y cansancio. Todas estas cosas ayudan a poner la conversación en su contexto para que puedas entender mejor lo que realmente se está diciendo. El otro beneficio del contacto visual es que muestra a la persona que estás prestando atención y que estás interesado, lo que le facilita más a ser abierto contigo.

La segunda clave para tener una buena comunicación es la concentración. No permitas que tu mente divague mientras alguien está hablando contigo. No puedes mirar televisión y a la vez mantener una conversación significativa. La televisión siempre ganará y tú habrás perdido gran parte de lo que se está conversando. Tampoco te pongas a pensar en lo siguiente que vas a decir. Cuando haces eso terminas bloqueando a la otra persona. En vez de ello, concéntrate en lo que la otra persona está diciendo y en cómo lo dice. Observa cómo usa sus manos para expresarse. Escucha el tono de su voz y cuán rápido habla. La Regla de Oro: “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Luc. 6:31) se aplica a la buena habilidad para conversar, así como se aplica a otras áreas de la vida. Escucha a otros, para que también seas escuchado.

No te preocupes, pues eventualmente te tocará a ti decir algo. Cuando llegue ese momento, estas son algunas cosas que debes recordar: Primero, aprende a saber cuando hay que hablar. “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora... tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar” (Ecl. 3:1, 7). Recuerda el antiguo proverbio: “Es mejor quedar en silencio y que piensen que uno es tonto, que abrir la boca y demostrarlo”.

Segundo, recuerda la Regla de Oro, tanto para hablar como para escuchar. Habla con respeto y cortesía a la otra persona, sin importar de quien se trate. Habla con claridad y lo suficientemente fuerte para ser comprendido con facilidad. No hay nada más frustrante para el oidor que decirle: “¿Qué dijiste?”

Por último, piensa en lo que dices y dice lo que piensas. En otras palabras, sé sincero y preciso. Piensa con cuidado lo que vas a decir antes de abrir la boca. Evita exageraciones o verdades a medias, que es un término adornado para referirse a lo mismo: mentir. Y evita expresiones tales como: “Te digo la verdad”. Toda vez que escucho eso, tengo ganas de decir: “¡No, por favor, miénteme!” En palabras de Jesús: “Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede” (Mat. 5:37).

Durante la Segunda Guerra Mundial, un joven alférez estaba aprendiendo a manejar el radar en Pearl Harbor. El 7 de noviembre de 1942, mientras practicaba, notó una serie de indicaciones visuales en la pantalla, indicando un gran número de aviones aproximándose a velocidad a Hawai. Entusiasmadamente reportó aquello a sus oficiales superiores. Riéndose de su entusiasmo e inexperiencia, ignoraron su amonestación y le dijeron que regresara a su práctica. Al regresar al monitor del radar, el alférez observó con creciente aprehensión a medida que las indicaciones visuales se hacían más grandes, pero permaneció en silencio, como se le había dicho. Había habido una ruptura en la comunicación y debido a eso, miles de marineros descendieron a las tumbas líquidas en ese día cuando multitudes de aviones japoneses rugieron al surcar el cielo azul sobre Pearl Harbor.

“La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos” (Prov. 18:21). Decide hoy desarrollar buenas habilidades de comunicación y evita decir cosas que dañen como la mentira, el chisme o la maledicencia. Y por sobre todo, “santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Ped 3.15). La lengua es una espada de dos filos. Úsala con sabiduría.

PREGUNTAS DE DISCUSIÓN

¿Cómo responderías si alguien viniera con un chisme “jugoso” acerca de alguien que no te gusta? ¿Cómo cambiaría tu respuesta si el chisme se tratara de tu mejor amigo?

¿Qué es el chisme? ¿Cómo afecta el chisme a: 1. la persona sobre quien se trata, y 2. al chismoso?

Si alguien comparte información cierta sobre otra persona, ¿quiere decir que no es chisme?

¿Cómo tratarías a una persona que insiste en usar lenguaje obsceno cuando está contigo?

¿Cuáles son los secretos de la buena comunicación?

¿Qué dice la Biblia en cuanto a la mentira?

Arreortua y Fuentes
Libro “El Joven Adventista y su estilo de vida” ACES, 2002, Pág. 63 - 70
Mision del Istmo.

COMENZANDO UNA RELACIÓN CON DIOS


Nadie en la tierra puede probar que Dios existe. Pero, ¿y qué? De todos modos, se ha sobreestimado el probar la materia. Suponte que exiges que se pruebe cada cosa en la vida, sin dejar lugar para la confianza o la fe. En primer lugar, no te preocupes si despachas cartas por correo. Quieres enviar una carta de Buenos Aires a Brasilia. Tienes que ir al empleado de correos y decirle: "demuéstreme que esta carta llegará bien a Brasilia". (No le voy a pagar ni una sola estampilla hasta que me lo demuestre! Tienes también que dejar de comprar alimentos en el supermercado. ¿Quién sabe si un terrorista puedo haber introducido algún veneno en aquella caja de cereal que parece tan inofensiva? Y volar, sería realmente chiflado. Hay que tener fe para volar. Tienes que confiar en un piloto con el cual nunca te has encontrado y sentarte en un avión usado que supones que ha sido revisado y puesto a punto en algún momento desde la segunda guerra mundial. Seamos realistas, no hay forma que puedas vivir de esa forma porque la fe es parte de casi cada cosa que hacemos.

Es extraño como emplea la gente la fe cada día, justo para funcionar, y sin embargo piensan que no es práctico ejercitar fe cuando se trata de religión. Ni siquiera el sistema judicial requiere una prueba absoluta. Todo lo que se necesita es "más allá de alguna razonable", para enviar a la gente a la cárcel por décadas.

Entonces, la pregunta real no es, “¿Puedes probar que Dios existe? Mejor es preguntar, “¿Qué evidencias hay que pueden ayudarme a creer? Aquí hay algunos elementos básicos para la fe.

PODEMOS CREER EN DIOS PORQUE CREEMOS EN CRISTO. Jesús de Nazaret fue una persona real, tan real como José de San Martín o Napoleón Bonaparte. Nunca me encontré con José de San Martín o con Napoleón, pero no tengo dudas que existieron. ¿Por qué? Por el registro escrito de los que los conocieron personalmente. Lo mismo es con Cristo. Su compañero íntimo, Juan, escribió, "mis oídos escucharon su voz y mis ojos lo vieron y contemplaron. (Con mis propias manos llegué a tocarlo" (1 Juan 1:1, La Biblia al día). Otro amigo íntimo, escribió, "Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad" (2 Ped. 1:16).

Y este carpintero con manos callosas con músculos robustos y con el pelo negro a lo largo de sus hombros caminó entre ellos, diciéndole a la gente vez tras vez, "soy Dios". Entonces, fue exactamente lo que afirmó ser o fue un lunático engañado por sí mismo. No hay otro camino. O fue Dios o fue un loco, eso es todo. Pero ningún lunático podría darnos las enseñanzas increíbles sobre la honestidad que Jesús dio en el Sermón del Monte. Ningún loco podría vivir una vida tan íntegra y llena de bendiciones. Ningún impostor podría volver a la vida después de estar muerto por días. La evidencia habla a voz en cuello, "este hombre es verdaderamente Dios"

TAMBIÉN PODEMOS CREER EN DIOS A CAUSA DE LAS profecías de las Escrituras. Precisamente, el profeta del Antiguo Testamento Daniel, predijo con exactitud, con cientos de años de anticipación, el momento cuando Cristo sería muerto y resucitado. También previó el remoto futuro de naciones enteras tales como Grecia y Roma, con una exactitud sorprendente. Ningún ser humano podría conjeturar algo así con tanto éxito. Tiene que venir de Dios.

PODEMOS CREER DEBIDO AL diseño intrincado de la naturaleza y del cuerpo humano. De la simetría de una rosa hasta la complejidad del ojo humano, donde exista un diseño así, tiene que haber un Diseñador.

PODEMOS CREER DEBIDO A LA TREMENDA diferencia que Dios ha hecho en incontable cantidad de vidas arruinadas y desesperadas. Semejantes cambios tan fundamentales están más allá del alcance de las píldoras o la psicología.

AL MENOS, PODEMOS CREER por causa de las probabilidades. Aun si las probabilidades de que exista Dios fueran sólo 50/50, tiene mucho sentido ponerse del lado de la fe. Si al fin, no existe realmente Dios no hemos perdido nada por creer en él durante 75 u 80 años. Sin embargo, si después de todo existe Dios, entonces hemos ganado todo, inclusive la vida eterna.

¿Pero que clase de Dios es? ¿A qué se parece en realidad? Durante años pensé que Dios era semejante al conductor del autobús de nuestra escuela primaria. Lo llamábamos, "Chillón", porque soplaba un silbato de metal brillante cada vez que nos avistaba en su tremendo espejo arrojándonos tomates o golpeando la cabeza de alguno. Pisaba el freno, se ponía de pie frente a nosotros en su uniforme gris y, arrugado, fruncía el entrecejo ferozmente y después gritaba, "(Estoy avergonzado de ustedes, jóvenes. Esos 3 que están allí...bajen del ómnibus, ahora mismo!" Y por demasiado tiempo, me imaginaba a Dios así, pisando fuerte por el cielo, ceñudo, ansioso para saltar por encima sobre la gente cuando se echa a perder.

La verdad es que una sonrisa amplia y grande aparece en el rostro de Dios cuando se menciona su nombre. Está deseoso de ser amigo contigo para toda la eternidad. Dios salta de arriba abajo de alegría cuando piensa en tenerte en su equipo para siempre. Cuando pecas, nunca se enoja. Nunca puedes ser tan malo como para sacarlo de quicio. En tiempos difíciles, anhela ser la primera persona en poner sus brazos sobre tus hombros para ofrecerte valor y ayuda. La Biblia lo describe mejor con la palabra estupenda, amor. "El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor" (1 Juan 4:8)

Tristemente, aquí en la tierra estamos rodeados por un amor falsificado. Alguno me dice, "te amo debido a tu pelo ondulado de color castaño brillante". ¿Y que pasa si me quedo calvo? Alguien dice, "te amo porque eres tan inteligente y bondadoso". ¿Pero qué sucede cuando abandono el colegio y actúo como un mezquino? Todo el amor humano crea inseguridad. "Mejor será que esté a su altura sino puede quitarme su amor". Sólo Dios tiene amor incondicional. Su amor es como el sol, brilla sobre nosotros exactamente lo mismo, no importa como sintamos, pensemos o nos comportemos. Dios dice, "con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia" (Jer. 31:3). Las Escrituras nos dicen que Jesús llamó a Judas "amigo" cuando su traidor llegó para entregarlo a la policía. El apóstol Pablo enseñó que Jesús dio su vida por nosotros, porque, "siendo aún pecadores", cuando aun le dábamos un portazo en el rostro (Rom. 5:8). Dios está profunda e intensamente enamorado de ti, y no hay nada que puedas hacer para cambiar eso. Anhela que lo aceptes como tu Salvador y amigo personal.

Pero, ¿cómo puedo a llegar amigo íntimo con Alguien a quien ni siquiera lo puedo ver? ¿Cómo puedo conocer realmente a Dios cuando parece estar tan lejos? Preguntas importantes.

El primer paso es aceptar el hecho de que él ama personalmente, no justamente a todo el mundo, sino a ti. Puedes poner tu nombre en el versículo, "Porque de tal manera amó Dios [por aquí tu nombre] al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito" (Juan 3:16). Dios no ve las multitudes, ve personas. Sabe exactamente donde vives, conoce tu postre favorito, el tema que te es más difícil en el colegio, el conjunto de canto o el equipo de deportes que te gusta, el vegetal que odias, todas tus esperanzas y temores, tus sueños y preocupaciones. Piensa en ti todo el tiempo. Conoce todas las cosas que no te atreves a decirle a nadie. Sabe cuan solitario e insignificante te sientes a veces. Ve las lágrimas que fluyen de tus ojos tarde en la noche cuando todos están durmiendo. Conoce el frente masculino que asumes para impresionar a tus amigos. Dios entiende y siente todo eso.

El segundo paso para conocer a Dios es tener la seguridad de la salvación. Imagínate que le preguntas a mi hija si es parte de nuestra familia y ella te dice, "Bueno...espero que sí" ¿Espero que sí? Si oigo eso, me desgarraría el corazón. Quiero que esté absolutamente segura de eso. Ni Dios desea que tu digas, "espero que sí" cuando se trata de ser parte de su familia. Ora esta oración: "Oh Dios, soy un pecador egoísta y no conozco todas las respuestas, pero anhelo ser tu amigo. Deseo que me perdones mis pecados y que me des nuevos motivos y nuevas actitudes. Por favor, hazme semejante a ti. Sálvame a pesar de mi mismo. Amén".

Si esa oración refleja lo que está en tu corazón, entonces ahora eres un hijo o una hija de Dios. Ya no estás alejándote de él, estás corriendo hacia él. Aun cuando tu corazón esté lleno de deseos contradictorios, tú sabes esto, que anhelas conocer a Dios y ser su hijo. En este mismo momento Dios desea que levantes tu cabeza y digas, "por tu gracia, soy un miembro con pleno derecho de la familia de Dios".

El tercer paso es rehusar fiarse de los sentimientos. Los sentimientos son notoriamente veleidosos. Al desayuno estás en la cima de la montaña y luego por la tarde en las profundidades. Un día sientes como si Dios estuviera a tu lado, el próximo, como si estuviera a 10 millones de kilómetros de distancia. Hoy te sientes como si fueras santo y mañana como si fueras el mismo diablo. No te preocupes. Los sentimientos pueden ser de utilidad, pero no deben ser el fundamento de nuestra relación con Dios. En cambio, confía en las promesas de las Escrituras, como esta promesa fantástica, "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9). Fíate completamente en la Palabra de Dios.

El cuarto paso es escuchar a Dios que te habla a través de la Biblia y luego, hablar con él en oración. Concéntrate principalmente en la vida de Cristo como aparece en los evangelios Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Al principio toma 10 minutos varias veces a la semana y lee 7 u 8 versículos acerca del ministerio difícil de Jesús. Después, pasa tiempo en oración imaginándote esa escena. Colócate en algún lugar donde se desarrolla la acción. Pregúntate: ¿qué hay ahí para oír, ver, oler, sentir, palpar? Finalmente suplica al Espíritu Santo que te enseñe la manera como se aplican hoy a tu vida esos versículos. No te desanimes. Confía que, poco a poco, pero en forma segura, a través de todos los vaivenes, a través de todos los momentos interesantes y los momentos de sequía, Dios te atraerá cada vez más cerca de él con amor.


Preguntas para la discusión

1. Cómo definirías la fe cristiana? ¿Sobre qué está edificada tu fe personal? ¿Cómo sabes con seguridad que Dios es un ser personal?

2. Cómo le describirías Dios a alguien que no lo conoce? ¿Qué palabras usarías?

3. Cuáles son algunas formas por las que podemos llegar a conocer mejor a Dios?

4. Cómo sabes que tienes la seguridad de la salvación?

5. Por qué es peligroso confiar en los sentimientos cuando se trata de nuestra relación con Dios?

Arreortua y Fuentes
Libro “El Joven Adventista y su estilo de vida” ACES, 2002, Pág. 5 - 12
Mision del Istmo.