23 de junio de 2010

SABADO

En la Biblia se descubre el monumento conmemorativo más antiguo de la historia. Se trata de una institución establecida por Dios mismo en la primera semana de la vida del hombre, la semana de la creación; nos referimos al día de reposo semanal instituido para conmemorar la obra creadora de Dios y como recordativo permanente de que el ser humano depende de su Hacedor. Tan importante es esta institución que ella ha sido registrada específicamente como el cuarto mandamiento de la ley moral, en la cual se establece el reposo semanal.

Dice el cuarto mandamiento: "Acuérdate del día del sábado para santificarlo, seis días trabajarás y harás todas tus obras, pero el séptimo día es día de descanso, consagrado a Yavé tu Dios, y no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni tu extranjero que esté dentro de tus puertas, pues en seis días hizo Yavé los cielos y la tierra, el mar y cuanto en ellos se contiene, y el séptimo día descansó; por eso bendijo Yavé el día del sábado y lo santificó" (Éxodo 20:8-11, Versión Nácar y Colunga, decimoquinta edición de 1976).

A veces se piensa que esta institución del día de descanso fue establecida por la legislación moderna de los países civilizados. Se pierde así el hecho importante de que es tan antigua como el hombre mismo. Fue establecida por el Creador en la primera semana de vida del planeta, según lo registra el libro de Génesis: "Fueron, pues acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo de toda la obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación". (Génesis 2:1-4).

El reposo semanal prescrito por la Biblia es tan importante, de tanta trascendencia en la vida espiritual del creyente, es tal su decisiva repercusión sobre el carácter del cristiano que Dios lo ha colocado en el mismo corazón de la ley moral de los Diez Mandamientos. Y en esta época su observancia que es ignorada por la mayoría de personas que hacen profesión de cristianismo, adquiere un relieve muy particular.

A medida que vayamos examinando el contenido de este mandamiento de la ley moral de Dios, observarás que el reposo semanal, tal como se lo practica generalmente, difiere en forma fundamental de lo establecido en este precepto, tanto en el tiempo elegido para el descanso (el domingo, primer día de la semana), como en las razones de su observancia y la manera de realizarla.

Por ello, resulta de mayor interés analizar este importante problema para llegar a la conclusión correcta recurriendo a la única autoridad infalible en materia de fe religiosa: La Biblia.

La fuente de toda verdad

Existe un gran principio establecido por la Biblia misma para determinar la validez de cualquier doctrina o enseñanza religiosa. Este principio se menciona en el Antiguo testamento, y se reitera en el Nuevo. El profeta Isaías declara: “¡A la ley y al testimonio! si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:20).

Ahora bien, de todos los Diez Mandamientos el que nos ocupa, es decir el cuarto es el más desconocido.

Cae de peso que si la ley de Dios como conjunto es tan inmutable, lo es con igual razón cada uno de sus preceptos (Santiago 2:10).

El monumento más antiguo de la historia

Existe una razón específica por la cual, al prescribir el Señor el descanso semanal, escogió un día en particular, éste es el séptimo día de la semana o sábado. El propio mandamiento lo explica: "Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó el séptimo día, por tanto Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó" (Éxodo 20:11).

En otras palabras, la observancia del sábado fue instaurada por el Señor como un recordativo permanente de la finalización de su obra creadora. Dios obró durante seis días creando, pero el séptimo día descansó.

La primera razón por la cual Dios instauró el sábado como día de guardar fue para que su observancia sirviera como monumento que recordara al hombre a través de las edades la obra creadora de Dios.

La obra creativa de Dios se manifiesta en lo físico y también en lo moral y espiritual. El mismo Dios que creó los cielos y la tierra y que formó físicamente al hombre a su imagen y semejanza, es el que realiza por medio del Espíritu Santo, la transformación del corazón y de la vida humana. Esto viene a ser una segunda creación. Por eso el apóstol San Pablo declara: "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17).

No es otro el motivo por el cual la observancia del sábado se convierte en una señal de conversión y santificación, hecho que el profeta Ezequiel recuerda en estas palabras: "Les di también mis días de reposo para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico" (Ezequiel 20:12).

Si el sábado se hubiese continuado observando a través de los siglos, con el verdadero espíritu en consonancia con lo que ordena el mandamiento, reverenciando a Dios como el Creador y Redentor se habría conservado el monoteísmo (adoración de un sólo Dios) auténtico, primitivo, durante todos los tiempos hasta hoy, y la historia de los pueblos no hubiera necesitado recoger el relato de largos siglos de paganismo, crueldad y superstición, ni se hubiera hundido en las modernas doctrinas de materialismo histórico, el ateísmo y la evolución, que son otras tantas formas de negar a Dios. Tampoco habrían podido florecer toda una hueste de doctrinas religiosas erróneas que mancillan las páginas de la relación del hombre con Dios.

Valiéndose de tres grandes actos de históricas consecuencias, la divina soberanía destacó la importancia de observar el sábado como día del Señor para el bien del hombre (Marcos 2:27); en primer término, Dios mismo reposó, dándonos ejemplo (Hebreos 4:10). No descansó porque estuviera cansado, puesto que él no se fatiga, sino para darle sentido y jerarquía a la institución que había instaurado. En segundo lugar bendijo el día de reposo; le asignó como contenido particular una serie de bienaventuranzas especiales que se reciben cada vez que lo observamos debidamente (Isaías 58: 13-14 ). En tercer lugar lo santificó, es decir lo consagró a un empleo santo (Lucas 23: 54-56 ). Así queda inaugurada la observancia religiosa del sábado en la primera semana de la creación de este mundo, en la aurora misma de los anales humanos.

El sábado es universal y permanente

El sábado no es una institución judaica. Nació con el hombre mismo, antes de que existiera el pueblo judío. Siguió siendo observado por siglos, antes de la aparición de Abrahán y de la entrega de las tablas de piedra en el monte Sinaí, y continuó siendo observado por Jesús (Lucas 4:16), las mujeres que le seguían, los apóstoles y los cristianos fieles de los primeros siglos. (Lucas 23: 54-56 ; Hechos 13:42,44; 15:21; 16:13; 17:2; 18:4; Apoc. 1:10; Marcos 2:28).

En Éxodo 16 se registra que durante los cuarenta años de peregrinación por el desierto, se realizaba en forma invariable un doble milagro; el maná descendía sobre el campamento y era recogido todos los días para ser preparado como alimento, no podía ser guardado de un día para otro durante los seis días hábiles de la semana, pues se descomponía. En tanto que en el sexto día, era recogido en doble medida y guardado para el día séptimo, sin que se echara a perder. El sábado desde luego no caía maná.

Esto era lección permanente y objetiva con respecto a la observancia y el carácter sagrado del sábado, día del Señor, para la humanidad entera y para todos los tiempos.

Es lógico que cuando se analiza un problema de la importancia del que nos ocupa, anhelamos conocer cuál fue la posición de Cristo mismo al respecto, pues tanto su ejemplo como su enseñanza nos resultaron no sólo aleccionadores, sino de un valor decisivo.

En primer término, ¿cuál fue la actitud de Jesús con respecto a la observancia de los Mandamientos en general? He aquí sus palabras. "Si guardáis mis Mandamientos permaneceréis en mi amor así como yo he guardado los Mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor" (Juan 15:10). Él, pues, guardo los Mandamientos de Dios, esos Mandamientos acerca de los cuales había dicho que "Ni una jota ni una tilde pasará" (Mateo 5: 17-19 ).

¿Cuál fue su ejemplo, específicamente en lo que a la observancia del sábado se refiere? Éste es el relato que hallamos en los Evangelios: "Vino a Nazaret, donde había sido criado ; como era costumbre, el día de sábado, entró en la sinagoga y levantose a leer. Y le fue dado el libro del profeta Isaías” (Lucas 4: 16-17 ).

No sólo establece este pasaje que Cristo fue el sábado a la sinagoga —la casa del culto— sino que agrega que ésta era además su costumbre. No podía proceder de otra manera aquel que, junto al Padre, había instaurado el sábado al comienzo como símbolo de su poder creador, aquel que durante si vida terrenal declaró que "el Hijo del Hombre” —ahí se denominaba a sí mismo— “es Señor (dueño) del sábado” (Mateo 12).

Los seguidores de Jesús observan el sábado

La resurrección de Jesús no cambió la observancia del sábado séptimo día de la semana por la observancia del domingo, primer día de la semana. No razonaron así los discípulos ni los apóstoles, por el contrario, todos ellos continuaron la observancia del sábado como día del Señor.

El viernes en la tarde murió Jesús en la cruz ; esa misma tarde, José de Arimatea reclamó el cuerpo del Señor y lo colocó en una tumba nueva. Era viernes en la tarde, o sea la víspera del sábado, o día de preparación.

Las mujeres que acompañaron al Salvador, hasta el Calvario nos dan una vislumbre de cómo se respetaba el sábado en la iglesia apostólica. He aquí las palabras de Lucas: "Era el día de la preparación” —o sea el viernes—, “el sábado ya rayaba. Y las mujeres que le habían acompañado (a Cristo) desde Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto el cuerpo. Y al volverse, prepararon especias y ungüentos; y el sábado descansaron, según el mandamiento. Mas el primer día de la semana, muy de mañana vinieron al sepulcro, trayendo las especias que habían preparado” (Lucas 23: 54-56 ).

Considerando que ese momento de tanto dolor por el Maestro, ungirlo hubiera sido la tarea más importante, acto que hubiese simbolizado la devoción que profesaban al Redentor. Pero el sol estaba por ponerse y ya no había tiempo para hacerlo ya entraba el sábado.

Según el método bíblico, el día comienza a la puesta del sol y termina a la puesta del sol 24 horas después. Por lo tanto, el sábado comienza a la hora en que el sol se pone el viernes de tarde, y finaliza al día siguiente a la misma hora (Génesis 1:5,8,13,19,23,31; Levítico 23:32). De manera que las piadosas mujeres resolvieron descansar el sábado conforme al mandamiento, esperando la aurora del primer día de la semana para ungir el cuerpo de Jesús, una obra de respeto y adoración hacia su Salvador. Tal era la importancia que revestía la observancia del sábado séptimo día de la semana como el cuarto mandamiento de la ley moral de Dios.

Años más tarde sobreviene una época de persecución que obliga a los cristianos a esparcirse por toda Judea y Asia Menor, y desde luego que con ellos se esparce también el conocimiento del Evangelio. Entre los que se incorporan a las filas de la iglesia se halla uno de los hombres más destacados de sus días. Es Saulo de Tarso, el perseguidor que se ha convertido en el poderoso apóstol Pablo, el discípulo de Cristo más culto, elocuente, persuasivo y valeroso. Él no se conforma con pregonar por Palestina y en Asia las buenas nuevas que han transformado su vida, sino que se lanza al mar para hacerlo también en Europa.

Ahora está en Grecia y llega en su gira misionera a Tesalónica, donde había una sinagoga de los Judíos. "Y Pablo, según era su costumbre, entró en medio de ellos y durante tres sábados razonó con ellos, sacando sus argumentos de las Escrituras” (Hechos 17:2).

Más tarde "Partiendo Pablo de Atenas, fue a Corinto, Y hallando a cierto judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién llegado de Italia, con Priscila su mujer..., porque era del mismo oficio, hospedose con ellos y trabajaban juntos, porque el oficio de ellos era hacer tiendas de campaña. Y razonaba en la sinagoga cada sábado y procuraba persuadir a judíos y griegos" (Hechos 18:1-4).

Estos versículos revelan que el apóstol Pablo tenía la costumbre de asistir a la casa de culto los sábados, para participar en los servicios religiosos.

Conclusión

La verdad relativa al descanso semanal del séptimo día es una de las enseñanzas más claramente establecidas en la Palabra de Dios. ¿Cómo se explica entonces que una gran mayoría del mundo cristiano observe el domingo o primer día de la semana? Esto es lo que veremos en otro tema.

El reposo semanal prescrito por la Biblia es tan importante y de tanta trascendencia en la vida espiritual del creyente, es tal su decisiva repercusión sobre el carácter del cristiano, que Dios lo ha colocado en el corazón mismo de la ley moral de los Diez Mandamientos. Y en esta época en que observancia que es ignorada por la mayoría de las personas que hacen profesión de cristianismo, adquiere un relieve muy particular.

Jesús te invita a seguir su ejemplo reposando en el SÁBADO.


Arreortua y Fuentes

¿Dónde pasaremos el Milenio?

Hay dos puntos de vista distintos respecto de dónde pasaremos el milenio. Afortunadamente, la Biblia nos da una clara respuesta.

Yo estudio la Biblia con un grupo de creyentes, y buena parte de 2005 y 2006 lo ocupamos en la lectura del Apocalipsis. Una de las cuestiones que surgieron en el estudio fue dónde pasará el milenio el pueblo de Dios. Alguien dijo que pasaremos el milenio en esta tierra.

Yo pienso que lo pasaremos en el cielo. En este artículo compartiré las razones bíblicas por las que creo esto.

La descripción del milenio se encuentra en Apocalipsis 20.

Sin embargo, en todo el capítulo sólo el versículo cuatro dice algo acerca del pueblo de Dios en el milenio. Esto es lo que dice:

“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”.

El término señalado en letra cursiva (vivieron) expresa que los hijos de Dios resucitarán en ocasión de la segunda venida de Cristo, para luego reinar con él. Por lo tanto, este versículo es una imagen que describe al pueblo de Dios durante el milenio, después del retorno de Jesús. Sin embargo, se guarda absoluto silencio respecto de dónde estará el pueblo de Dios en ese tiempo.

Afortunadamente, otros textos de la Biblia, algunos en el mismo Apocalipsis, proveen evidencia significativa de que los hijos del Señor pasarán el milenio en el cielo.

La promesa de Jesús

Durante la última cena con sus discípulos, Jesús les anunció que pronto los dejaría (S. Juan 13:33).

Esta información perturbó el ánimo de cada uno de ellos, por lo cual, con la intención de consolarlos, el Señor les reveló dónde pasarían el milenio. “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis (S. Juan 14:1-3).

Las siguientes declaraciones resumen lo que Jesús dijo:

En primer lugar, él iría a la “casa” de su Padre (que la Biblia dice que está en el cielo; véase Hebreos 1:3; 8:1) a fin de preparar un lugar para sus discípulos.

Luego, él retornaría a la tierra.

Cuando volviera, él tomaría a sus discípulos (y a nosotros) para que estuvieran con él.

Para que, finalmente, todos pudieran estar donde él está; es decir, en el cielo. Según el mismo Jesús, estaremos en el cielo con él después de su segunda venida, no en esta tierra.

Y hay más.

 La separación de los justos y de los impíos

He encontrado que la mayoría de las personas que creen que los justos pasarán el milenio en esta tierra también creen que los impíos vivirán con ellos. La diferencia, dicen ellos, es que mientras hoy el mundo es gobernado por los impíos, después de la segunda venida de Cristo será gobernado por los justos.

El problema con esta interpretación es la siguiente:

En ningún lugar del Nuevo Testamento se sugiere en absoluto que los justos y los impíos vivirán lado a lado después de la segunda venida de Cristo.

Al contrario, Jesús dejó muy claro que los dos grupos estarán separados.

En San Mateo 13:24-30, el Señor relató una parábola acerca de un labrador que sembró buena semilla en su campo, y luego una noche un enemigo esparció semillas de cizaña en todo el campo. Así es cómo Jesús interpretó esta parábola para sus discípulos:

“De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (S. Mateo 13:40-43; la letra cursiva es agregada).

Las palabras en letra cursiva expresan claramente que en la segunda venida de Cristo los ángeles separarán a los impíos de los hijos de Dios.

Jesús enseñó la misma lección en la parábola de las ovejas y los cabritos:

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos” (S. Mateo 25:31, 32). Jesús concluyó su parábola con esta declaración inequívoca: “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (S. Mateo 25:46).

Si los impíos son separados de los hijos de Dios a la segunda venida de Cristo, no pueden al mismo tiempo convivir durante el milenio.

Un planeta devastado

La Biblia también dice que antes de la segunda venida de Cristo el mundo será devastado por terribles desastres naturales.

En Apocalipsis 7:3 y 4 leemos que los 144.000 justos vivirán en el mundo justo antes de la segunda venida de Cristo. El versículo tres dice que un ángel mandará a cuatro ángeles a que no hagan “daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos [los 144.000] de nuestro Dios”. Obviamente, una vez que los hijos de Dios sean sellados, la tierra, el mar y los árboles serán destruidos.

Y la tierra, el mar y los árboles forman parte del mismo sistema ecológico por el que hoy se preocupa la mayoría de los científicos. El Apocalipsis nos está diciendo que poco antes de la segunda venida de Cristo el mundo será devastado por desastres naturales terribles.

En Apocalipsis 6:12-14 leemos que el mundo será devastado por un terremoto global en la segunda venida de Cristo: “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto... y todo monte y toda isla se removió de su lugar”. Este mismo terremoto es descrito en Apocalipsis 16:18: “Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra”. El versículo 20 agrega que “toda isla huyó, y los montes no fueron hallados”.

Se trata de un terremoto tan poderoso que pulverizará toda montaña y hará desaparecer las islas en el océano, dejando la tierra en la absoluta ruina. Pensemos en cómo quedaron las torres gemelas de Nueva York luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001. ¡El terremoto de la segunda venida de Cristo destruirá los rascacielos de todas las ciudades de la faz de la tierra!

Finalmente, Jesús mismo dijo que la tribulación previa a la segunda venida de Cristo será tan severa que “si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo” (S. Mateo 24:22). En otras palabras, la raza humana se extinguiría si Dios no limitara los desastres naturales en el mundo durante el conflicto final. La segunda venida de Cristo pondrá fin a estas calamidades, ¡pero nuestro planeta no será un lugar muy habitable!

Ahora, preguntémonos: ¿vivirán los hijos de Dios en un lugar que fue devastado por la segunda venida de Cristo? La respuesta es obvia: ¡No!

Qué dice el Apocalipsis

De hecho, el Apocalipsis dice exactamente lo contrario. La Biblia nos da cuatro visiones de los hijos de Dios luego de la segunda venida de Cristo, y cada una de ellas es del cielo, no de la tierra.

La primera visión, en el capítulo 7, es de “una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero” (Apocalipsis 7:9).

Y notemos la condición ideal en la que su pueblo vivirá: “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos... y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” (Apocalipsis 7:16, 17). Nuevamente, ésta es una descripción de una vida perfecta en el cielo, ¡no una existencia entre los impíos en un planeta destruido!

La segunda visión del pueblo de Dios durante el milenio está en Apocalipsis 14:1, 3. Juan dice: “Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil... y cantaban un cántico nuevo delante del trono”. Nuevamente, los redimidos están delante del trono de Dios en el cielo, no en esta tierra.

La tercera visión, en Apocalipsis 15:2, nos muestra “a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio”. Apocalipsis 4:6 dice que “delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal”, lo cual significa que el mar de vidrio está en el cielo.

La contienda entre el pueblo de Dios y los poderes de la bestia terrenal (véase especialmente Apocalipsis 13) es el conflicto final entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal en nuestro planeta, y la escena de Apocalipsis 15 nos muestra quiénes han vencido “a la bestia y a su imagen”. Así, el conflicto entre el bien y el mal ha llegado a su fin. Los hijos de Dios están en el cielo delante del trono de Dios. Esto obviamente ocurre después de la segunda venida de Cristo, durante el milenio.

La visión final de los justos que vierte el Apocalipsis después de la segunda venida de Cristo, durante el milenio, está en el capítulo 19. Y aquí Juan lo dice claramente: “Después de esto oí una gran voz de gran multitud [los justos] en el cielo” (Apocalipsis 19:1; la cursiva es agregada).

Así, la evidencia de la Escritura es muy clara: El pueblo de Dios estará separado de los impíos en la segunda venida de Cristo; y estará con Dios en el cielo, no viviendo con los malvados en un mundo devastado.

En la conclusión de la investigación acerca del milenio, todas las personas del grupo de estudio de la Biblia coincidieron en el punto más importante: Cada uno de nosotros queremos pasar el milenio con Jesús. Esto significa que debemos conocerlo hoy y comprometernos a mantener una relación con él hasta que vuelva.

Yo invito a cada lector a tener el mismo compromiso.

Autor: Marvin Moore

 extraido del portal: http://www.revistagospel.org/

Arreortua y Fuentes

como conseguir novio primera parte

En el siguiente vínculo podras encontrar un archivo pps, en el cual se desarrolla el tema "como conseguir novio" con consejos utiles y sinceros especialmente creado para los Jovenes Adventistas. aunque solo es la primera parte, posteriormente tendremos la segunda y ultima parte.

Creado por el Ptr. Jose Luis Garcia López, departamental de la Mision del Istmo que nos comparte este interesante y util material.




Estas son algunas de las pantallas de esta interesante presentacion


Arreortua y Fuentes

Que Dios les siga Bendiciendo grandemente.

¿Cuando se cambió del Sábado al Domingo?

El Génesis cuenta que Dios creó la tierra en seis días, y descansó el séptimo, bendiciendo ese día y santificándolo (Génesis 2:2-3).


Desde el principio, el día que Dios apartó para sí fue el sábado, y que más tarde fue recordado a los Judíos a través de Moises, en la tabla de los diez mandamientos (Éxodo 20:8-12).

Pero, ¿Cuando fue cambiado el día de reposo inicial del Sábado al Domingo?¿Por qué ocurrió este cambio? ¿Aparece el Domingo en la Biblia?

Estas preguntas son respondidas en el siguiente artículo.

EL SÁBADO BÍBLICO

La Biblia registra claramente que Dios bendijo y santificó el sábado, el séptimo día, como el día especial. No el domingo, primer día de la semana.

Las dos únicas cosas que Dios santificó en el principio de la Creación fueron el Matrimonio y el Sábado. Es por ello que el sábado fue tan importante en el antiguo testamento.

La Biblia registra cuan importante era para Dios que el hombre apartara este día:

"Acuérdate del día de reposo para santificarlo.Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es Sábado para Jehová tu Dios;(...) Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó." Éxodo 20:8-11

"Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras,entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado." Isaias 58:13-14



Debido a que hoy día, para la mayoría de Cristianos, el Sábado se considera como un día más de la semana, y es el Domingo el día que lo ha sustituido, cabe preguntarnos ¿Cuando exactamente se cambió el día Sábado al Domingo y por qué ocurrió este cambio?

EL DÍA DE REPOSO DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS

Muchos cristianos de hoy tienen poco conocimiento de cómo fue que el día domingo, primer día de la semana, llegó a reemplazar el sábado, el séptimo día, como día de adoración para el cristiano. Una cosa sí está clara: que se ha hecho un cambio. ¡La evidencia de esto es que la mayoría de los cristianos guardan el domingo!.
¿Se cambió del Sábado al Domingo cuando Jesús Murió?

"Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento". Lucas 23:56

Aparentemente no tuvieron ninguna instrucción de parte de Jesús, de ningún cambio que se debería de hacer, en cuanto a no guardar el sábado después de su muerte. Debemos tener en mente también que este relato de Lucas, no fue escrito en ese mismo día, sino décadas más tarde. Sería algo muy extraño que Lucas no hubiese hecho ninguna mención del cambio por los cristianos, de domingo a sábado, en ocasión de esta narración. Y es digno de notar que él guarda silencio sobre este asunto.

¿Los primeros Cristianos adoraban en Domingo?

"Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo". Hechos 15:1, 2; 6-21.

El punto de que no hubiese ningún conflicto entre las iglesias de los primeros cristianos y los judíos en cuanto a qué día deberían de reunirse, nos da una fuerte evidencia de que tal cambio no sucedió. Sin embargo, leyendo ese capítulo de Hechos, vemos que hay mucha controversia en cuanto a la circuncisión. Un cambio fue requerido por Dios en este asunto, y era natural que muchos preguntasen cuando no entendían la razón del cambio.

El asunto de un cambio para un día de reposo diferente, ni siquiera aparece en los puntos de la agenda discutida en el primer concilio cristiano, que tuvo lugar 18 años después de la muerte de Cristo.


EL CAMBIO DEL SÁBADO BÍBLICO AL DOMINGO


En realidad, no encontramos ninguna evidencia, en las enseñanzas de Jesús, ni en la práctica de la iglesia del Nuevo Testamento, que nos indique alguna consideración para el domingo, o el día de la resurrección, como el nuevo día de adoración para los cristianos.

Por tal razón, cualquier información que busquemos para encontrar el cambio que fue hecho, debemos buscarla en otro lugar y no en la Biblia.

Y en el único lugar que podemos buscar es en el lapso de tiempo desde los escritos del Nuevo Testamento hasta nuestros días. Y no tenemos que buscar mucho para encontrar la respuesta. Los anales de la historia nos dicen claramente que el domingo llegó a ser el día popular de adoración, suplantando al sábado.

Hay cuatro factores que sobresalen en el hecho de la sustitución del domingo por el sábado:

•Esto tomó lugar gradualmente, durante el tiempo del II y el IV siglo d.C.

•Empezó en las iglesias cristianas de Roma, esparciéndose gradualmente por todas las demás.

•Los dirigentes de la iglesia tuvieron el apoyo del emperador romano Constantino, quien decretó el domingo como día de reposo, y era un crimen civil para todos aquellos que no estuviesen dispuestos a cambiar, para adorar en domingo.

•Los dirigentes de la iglesia no hicieron este cambio por un motivo siniestro, o por rebeldía contra Dios, sino por no haber comprendido la naturaleza de la autoridad que Jesús les había dado.

CITAS SOBRE EL CAMBIO DEL SÁBADO AL DOMINGO

Catechismus Concilii Tridentini, Pars III, Cap. IV, 25. Ed. De París, Pág. 467

“Agradó a la iglesia de Dios cambiar el culto y celebración del Día del Sábado por el Día del Domingo”.

Código de Justiniano, Lib. 3, tít 12, Párr. 2:

La ley dada por Constantino el 7 de marzo del año 321 d.C., relativa al día de descanso, era como sigue: “Descansen todos los jueces, la plebe de las ciudades, y los oficios de todas las artes el venerable día del sol. Pero trabajen libre y lícitamente en las faenas agrícolas los establecidos en los campos, pues acontece con frecuencia, que en ningún otro día se echa el grano a los surcos y se plantan vides en los hoyos más convenientemente, a fin de que con ocasión del momento no se pierda el beneficio concedido por la celestial providencia”.

Rev. Charles Hefele, History of the Councils of the Church, tomo II, p. 316:

Concilio de Laodicea 364 D. C.: “Los cristianos no deben judaizar y estar ociosos el día del sábado (el día de reposo original), sino que deben trabajar en ese día. Deben honrar en una forma especial el día del Señor. Como cristianos, hasta donde esté a su alcance, no deben trabajar en ese día. Con todo, si se les encuentra judaizando, se les separará de Cristo”. Rev. Charles Hefele, History of the Councils of the Church, tomo II, p. 316.

Cita del Arzobispo Eusebio (S. IV d.C):

El Arzobispo católico Eusebio, escribiendo en el año 330 D.C. declaró: “Todas las cosas que eran permisibles para hacerse en el día del sábado las hemos transferido para el Día del Señor”. Comentario a Salmos 91, publicado en Migne, Patrología Graeca, tomo 23, Col. 1171

Peter Geiermann, The Convert’s Catechism of Catholic Doctrine (1957 ed) p. 50:

regunta ¿Cuál día es el día de reposo?

Respuesta: El sábado es el día de reposo?

Pregunta ¿Por qué observamos el domingo en lugar del sábado?

Respuesta “Observamos el domingo en lugar del sábado porque la Iglesia Católica transfirió la solemnidad del sábado al domingo”.

Editorial, The Catholic Mirror (Baltimore), 23 de septiembre de 1893:

“La iglesia católica por más de mil años antes que existieran los protestantes, por virtud de su comisión divina, cambió el día del sábado por el domingo... el reposo cristiano es hasta este día reconocido como hijo de la iglesia católica y como esposo del Espíritu Santo, sin una palabra de protesta del mundo protestante”. Editorial, The Catholic Mirror (Baltimore), 23 de septiembre de 1893.

The Question Box The Catholic Universe Bulletin, 14 de agosto de 1942. p. 4:

“La iglesia cambió la observancia del sábado al domingo haciendo uso de la autoridad divina e infalible que le fuera concedida por su fundador, Jesucristo. El protestante, al indicar que la Biblia es su única guía de fe, no tiene ninguna autorización para la observancia del domingo. En este asunto los Adventistas del Séptimo Día son los únicos protestantes consistentes”.

Cardinal Gibbons, The Faith of Our Fathers, (92nd. ed., rev.), p. 89.

“Usted puede leer la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis y no encontrará un sólo renglón que autorice la santificación del domingo. Las Escrituras ponen en vigor la observancia religiosa del sábado”.

La Función de santificar la iglesia" Capítulo III epígrafe 1247 (Cann. 1244 – 1253)

"1247 El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la Misa; y se abstendrán además de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor, o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo."

ADMISIONES SINCERAS

Católico:

“Puede leer la Biblia de Génesis a Apocalipsis, y no encontrará una sola línea que autorice la santificación del domingo” (La Fe de Nuestros Padres, Por James Cardinal Gibbons, p.111).

“La Biblia… nos cuenta cómo Dios ordenó que se guardase el séptimo día como monumento de la creación. Nos cuenta cómo el mandamiento fue repetido en el Sinaí. Nos narra cómo el mismo Hijo de Dios guardó el Sábado. En ningún lugar dice que los cristianos deberían guardar un día diferente al de los judíos, su pueblo escogido” (The Catholic Bulletin, 7 de Febrero de 1954).

“No hay un sitio en el Nuevo Testamento donde se registre distinguidamente que Cristo cambió el día de adoración del Sábado al domingo. Aún así, todos los protestantes, excepto los Adventistas del Séptimo Día, observan el domingo… Los protestantes siguen la tradición al observar el domingo” (Our Sunday Visitor,11 de Junio de 1950).

Bautistas:

“No hay nada en las Escrituras que nos pida que guardemos el domingo en vez del Sábado como día santo” (“Considere el caso para Sábados tranquilos”, por Harold Lindsell, editor, Christianity Today,5 de Noviembre de 1976).

“Había y hay un mandamiento para guardar santo el día de reposo, pero ese día de reposo no era domingo. De cualquier modo, se dirá con cierto aire de triunfo, que el día de reposo fue cambiado del séptimo al primer día de la semana…¿Dónde se puede encontrar un registro de tal cambio? No en el Nuevo Testamento, rotundamente no.” (Dr. Edward T. Hiscox, autor de El Manual Bautista, en un documento leído delante de la Conferencia de Ministros de Nueva York, mantenida el 13 de Noviembre de 1893).

The Christian Church (la iglesia cristiana):

“No hay autoridad directa de la Biblia para llamar al primer día de la semana “día del Señor” (Dr. D. H. Lucas, Christian Oracle, 1890).

Congregacionista:

“El día de reposo cristiano (el domingo) no está en las Escrituras, y no fue llamado día de reposo por la iglesia primitiva” (Dwight’s Theology, Vol. 4, p. 401).

Episcopal:

“El mandamiento bíblico dice que el séptimo día descansarás. Ese es el Sábado. En ningún lugar en la Biblia está basado el que se haga en domingo” (Phillip Carrington, Toronto Daily Star, 26 de Octubre de 1949).

Metodista:

“La razón por la que observamos el primer día en vez del séptimo no está basado en ningún mandamiento. Uno buscará en las Escrituras en vano tratando de encontrar el cambio del séptimo al primer día” (Clovis C. Chappel, Diez reglas para vivir, p. 61).

Presbiteriano:

“El Sábado es parte de … los Diez Mandamientos. Solamente esto despeja la duda acerca de si la institución es perpetua. Hasta … que se pueda mostrar que toda la ley moral ha sido abolida, el Sábado permanecerá … Las enseñanzas de Cristo confirman la perpetuidad del Sábado” ( T. C. Blake, Teología Condensada, p. 474, 475).

Varios:

“Las gentes de habla inglesa han sido los más persistentes en perpetuar la asunción errónea de que el cuarto mandamiento se pasó al domingo … Se habla frecuentemente, y erróneamente, del domingo como día de reposo” (F. M. Setzler, director jefe, departamento de antropología, Smithosian Institute, carta, 1 de septiembre de 1949).

CONCLUSIÓN

No existen evidencias en la Biblia de que Jesús haya cambiado el día de reposo del sábado al domingo. Ni siquiera los primeros cristianos tuvieron problemas con esto, ya que el sábado fue el día de reposo hasta casi el año 350 d.C.

En esta época, la iglesia católica, nacida en el seno de Roma, con el apoyo del emperador Constantino, usó su autoridad para cambiar el día de reposo del Sábado al Domingo sin ninguna justificación Bíblica, tomando como criminales a todos aquellos que no adoraran en Domingo.

Autor: Nicolás Aguirre Dobernack

Fuentes: fuente 1 fuente 2 fuente 3


Arreortua y Fuentes

Que Dios les siga Bendiciendo grandemente

6 de mayo de 2010

¿Debe el Cristiano usar Joyas?


Investigación y Redacción por Lic. Romero e hijos.

Estoy intrigado por muchos astutos oximoros. Un oxímoro es una declaración que adhiere dos palabras que se contradicen entre si, tales como “luz oscura”, y nuestros favoritos “desorden civil”, “Justicia criminal”, “Inteligencia militar”, etc. Algunos otros son más serios en su contenido, como “Chisme inocente”, “Pecado menor” y “Protección en el Sexo Premarital”.

Hace algunos años, mientras estaba en una librería cristiana, vi en el estante como anuncio al material que se presentaba, el titular “Joyería Cristiana”. Pensé para mí “este es un oximoro interesante”. ¿Cómo pueden las joyas ser “cristianas” cuando la Biblia amonesta fuertemente a los creyentes en Cristo a no usarlas? Claramente, la “Joyería Cristiana” a traído graves conflictos al seno de la Iglesia.

Mi propósito no es echar combustible en el fuego, sino esparcir la luz. Mi deseo es que las personas despierten acerca de este tópico en el cual la Biblia expresa claramente cuál debe ser la apariencia y el adorno externo. Desafortunadamente nos afrontamos al problema que muchas denominaciones guardan silencio con respecto a esto, cuando deberían orientar a sus feligreses a seguir el mandato del Señor.

La Joyería ha sido descrita como un asunto menor. Sin duda tal vez alguno de ustedes esté pensando: “Con todos los problemas que hay en la Iglesia, ¿Para que enfocarnos en algo que es insignificante y aceptado abiertamente?”.

Mis amigos, recordemos las palabras de Jesús al decir: “Porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación” (Lucas 16: 15). Todavía no nos hemos percatado de los peligros conectados al uso de Joyas. Así que si eres cristiano o cristiana que buscas cómo reflejar el carácter del Señor en estos últimos días de la historia del mundo, mantén una oración en tu mente mientras razonamos juntos las Escrituras.

El poder del evangelio empieza en el interior de la persona, transformando el corazón, sin que ojos humanos lo perciban. Pero luego continua fluyendo y cubriendo cada área de la vida, produciendo un evidente cambio externo. Tal como la planta; primero aparece la semilla naciendo debajo de la tierra, pero si la raíz es saludable, la planta en poco tiempo se hace visible y da frutos por encima de la tierra. Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7: 20). Note que El no dijo que seremos conocidos por las raíces que crecen por debajo, sino por los frutos. Somos ordenados por el Señor a hacer de lo externo la evidencia visible de nuestra fe. Cuando una persona acepta a Cristo como su Salvador, el Espíritu Santo empieza a indicar en el individuo los ajustes dramáticos que debe hacer. Desde la biblioteca hasta el closet, Jesús irá penetrando en toda su vida. Cuando Jesús mora en el corazón, Su influencia cubre también las demás áreas de la vida.

Esto es una enseñanza básica del Cristianismo. El apóstol Pablo advirtió a Tito de aquellos que “profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan” (Tito 1: 16). Y Santiago es cristalino como el agua al explicar que una vida de compañerismo con Jesús produce cambios externos. “Pero alguno dirá: Tu tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2: 18). No podemos ser cristianos de corazón sin demostrarlo en el exterior.

Aquellos quienes buscan justificar el uso de joyas usualmente mencionan historias en la Biblia en las que Hijos de Dios usaron oro, plata y piedras preciosas. Por ejemplo, las Escrituras dicen, sin comentario alguno, que José usó “anillo y collar de oro en su cuello” (Génesis 41: 42), que Saúl usó un brazalete (2 Samuel 1: 10), que Mardoqueo uso un anillo dado por el Rey Asuero (Ester 8: 2), y que el Rey Belsasar le dio a Daniel una túnica escarlata y puso collar de oro en su cuello (Daniel 5: 29).

Pero recordemos que sólo porque aparezcan en la Biblia no quiere decir que Dios no los condene. La Biblia simplemente registra la fiel historia del pueblo de Dios, incluyendo sus fracasos. Por ejemplo, Noé bebió vino y se emborrachó (Génesis 9: 20-21). Lot se acostó con sus hijas y las embarazó (Génesis 19: 30-38). Judá contrató a una prostituta por una noche, la embarazó y después descubrió que ella era su nuera (Génesis 38: 12-26). No podemos asumir que Dios no condena tales prácticas sólo porque son mencionadas en la Biblia. Otros pasajes de las Escrituras claramente nos dicen que Dios condena el alcohol, incesto, prostitución y las joyas como anti-productivo para cumplir sus propósitos para la humanidad.

Aquí está la gran pregunta, ¿Cuál es el propósito de todo esto? Sí está bien que las mujeres se pongan aretes, ¿quién ha dicho que los hombres no pueden? Sí un anillo o pendiente es aceptable, ¿por qué no 4, 5 o 7? Si los seres humanos comunes pueden, ¿por qué no los sacerdotes, curas pastores y clérigos? Si un anillo en la oreja está bien, ¿por qué no usar un hueso colgando de nuestras narices? Sí Jesús antes de ascender dijo que vendría a buscar a personas que se parecieran a Él en carácter (Jn. 14: 3), ¿realmente creemos que vendrá a buscar a un pueblo con pendientes en la lengua, ombligo, nariz y en otras partes del cuerpo?

Con respecto a las personas que viven en el tiempo del fin, el profeta Ezequiel advierte: “Arrojarán su plata por las calles, y su oro será desechado. Ni su plata ni su oro los podrá librar en el día del furor del Eterno. No satisfarán su hambre, ni llenarán su estómago, PORQUE ÉSE FUE SU TROPIEZO PARA CAER EN SU MALDAD.”

MODESTIA Y HUMILDAD.

El propósito original de Dios era cubrir la desnudez de nuestros primeros padres, Adán y Eva, para que nunca soñaran en cubrirse de oro o plata para acentuar el vestir en sus hojas de higuera. El Señor elaboró tales vestimentas (pieles de corderos, Gn. 3: 21) para desarrollar en ellos la humildad y la comodidad en los cambios climáticos. Algún día, Dios colocará en nuestras frentes coronas de oro de la victoria que tuvimos sobre el pecado. Pero aún así, los salvados serán compelidos a quitarse sus coronas doradas delante de la presencia de Dios (Apocalipsis 4:10, 11).

¿Cuál es el concepto de Dios con respecto a sus hijas e hijos al usar prendas?

“Dice el Eterno: “Las hijas de Sión se han ensoberbecido, y andan con el cuello erguido y los ojos desvergonzados. Caminan con pasos cortos, haciendo sonar los adornos de los pies.

“Por tanto, el Señor pelará la cabeza de las hijas de Sión, el Eterno descubrirá sus vergüenzas.

“Aquel día quitará el Señor el atavío de los calzados, las redecillas y las lunetas, “los collares, los pendientes y los brazaletes, “las cofias, las cadenillas de los tobillos, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos,

“los anillos y los joyeles de la nariz, “la ropa de gala, los mantoncillos, los velos y las bolsas, “los espejos, las pañoletas, los turbantes y las mantillas.

“Y en lugar del perfume aromático habrá hediondez, cuerda en lugar de cinturón, calvicie en lugar del peinado artificioso; en lugar de gala, cilicio, y quemadura en vez de hermosura.

“Tus hombres (quienes hagan y apoyen tales cosas) caerán ha espada, y tus guerreros, en la batalla.”

Isaías 3:16-24.

La mujer en la Biblia representa a la Iglesia. En esta profecía, no sólo las mujeres, sino también las iglesias serán severamente juzgadas por su orgullo, que según este texto, está directamente conectado al adorno externo Porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado” (Mateo 23: 12).

La aparición del orgullo fue un gran factor en la caída y rebelión de Lucifer. Cuando Dios originalmente creó a Lucifer era un Angel perfecto, el Creador le puso en su vestimenta toda piedra preciosa- Toda piedra preciosa te adornaba: rubí, topacio y esmeralda; crisólito, ónice y jaspe; zafiro, turquesa y berilo. De oro eran tus engastes y adornos, preparados desde el día en que fuiste creado.” (Ezequiel 28: 13).

Desafortunadamente, Lucifer escogió usar en desproporción los dones dados por Dios. Se llenó de orgullo. Decidió que era lo suficientemente hermoso para ocupar el lugar de Dios en el trono del Universo. “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor.” (Ezequiel 28: 17). El orgullo condujo a la rebelión. La rebelión condujo a una guerra en el cielo. Y la guerra en el cielo condujo al pecado en la tierra.

Desde que Adán y Eva cayeron en pecado, nosotros los humanos hemos tenido que luchar con la misma naturaleza pecaminosa de la cual tiene al orgullo como raíz. Dios, por lo tanto, nos ha ordenado a no usar tales prendas. En nuestra condición pecaminosa, no somos autosuficientes para resistir la tendencia pecaminosa más que Lucifer. Cuando nuestros cuerpos físicos sean transformados en la Segunda Venida de Jesús, no seremos más tentados a pecar. Solo ahí Jesús considerará propicio colocar coronas de oro en nuestras cabezas. Debemos recordar que según las Sagradas Escrituras, cuando Cristo venga todo metal y toda joya se derretirá, incluyendo quien la esté usando (2 Pedro 3: 10, 12). Siendo así prefiero no usar nada ahora y esperar a cuando Jesús ponga en mí la corona de justicia.

Lo más peligroso es que nuestros adornos se hayan convertido en nosotros, pequeños ídolos que adorar. Es bueno recalcar un hecho famoso que ocurrió con el pueblo de Israel cuando estaba en el desierto. La historia del becerro de oro. Cuando el pueblo pidió a Aarón que les hiciese el becerro de oro, escuchen lo que él les pidió. Leamos juntos Exodo 32: 2-4:

“Y Aarón les dijo: “Apartad los aretes que están en las orejas de vuestras esposas y de vuestros hijos e hijas, y traedlos”.

“Entonces el pueblo apartó los aretes de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón.

“El los tomó de sus manos, les dio forma con buril, e hizo un becerro de fundición. Entonces dijeron: “Israel, éste es tu dios, que te sacó de Egipto”.”

Cuando los hijos de Israel pasaron los platillos, había suficiente joyería como para hacer un becerro de oro. Temo que si se pasara el mismo platillo hoy por nuestras iglesias, aquellas que profesan seguir la palabra de Dios, habría suficiente joyería como para hacer un búfalo!

Después de este incidente, Dios ordenó: (Ex. 33: 5-6)

“Entonces el Señor dijo a Moisés: “Di a los israelitas: ‘Vosotros sois un pueblo de dura cerviz. Sí yo fuera coñ vosotros, en un momento podría consumiros. Quitad vuestros atavíos para que yo sepa lo que os he de hacer

“Entonces los israelitas se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb.”

Isaías 2: 20-21:

“Aquel día el hombre arrojará a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y de oro, que hizo para adorarlos.

“Y entrará en las hendiduras de las rocas, en las cavernas de las peñas, por la presencia temible del Eterno, y por el resplandor de su majestad, cuando él se levante para sacudir con fuerza la tierra.

Sí usamos como excusa que debemos vestirnos así debido a la ocasión, debemos recordar un rito muy interesante que aparece en la Biblia y que es de mucha trascendencia en nosotros hoy, y es el Día de Expiación (Lev. 23), el día en que los pecados del pueblo eran perdonados al pasar el sacerdote del Lugar Santo al Lugar Santísimo en el Santuario. En el Día de Expiación, el Sumo Sacerdote -Que normalmente usaba un pectoral de oro, con 12 piedras preciosas y mítra de oro junto con joyeles en el vestuario, símbolo de las glorias del cielo-ese día cambiaba el vestuario a algo simple, usaba una túnica o manto de lino blanco.

Este vestido simple y humilde es el que debemos nosotros emular, ya que vivimos en el día profético de Expiación. Así como el campamento de Israel se requería cambiar de vestuario para el Día del Juicio, así nosotros que vivimos en la hora del juicio antes de que Cristo retorne a la tierra somos llamados a purificar nuestros corazones y separarnos de toda influencia pagana.

Usted preguntará ahora: “4~,Y qué del anillo de bodas?”

El uso del anillo de matrimonio es estrictamente una tradición que surge del paganismo y desde que se introdujo en nuestras iglesias, ha sido bautizado con apariencia de piedad. El Cardenal John Henry Newman observa que el anillo de bodas, junto con otras costumbres paganas fueron infiltradas al Cristianismo influidas en compromiso con la Iglesia. “El uso de templos, y estos dedicados a santos particulares, adornados en ocasiones con ramas de árboles; incienso, lámparas, velas; ofrendas votivas para recuperar la salud; agua bendita; asilos; días santos y estaciones, uso de calendarios, procesiones, bendiciones a los campos; vestimentas sacerdotales, la tonsura, el anillo de matrimonio, la pascua, las imágenes, etc. son de origen pagano y santificados en adopción a la Iglesia.”

John Henry Newman, “An Essay on the Development of Chrístian Doctrine (London: Longmans, Green & Company, 1906), pp. 372, 373.

También me han preguntado si usar una cruz está bien. Jesús nunca nos dijo que usáramos una cruz, El nos pidió a cargar la cruz. Cargar la cruz y seguir a Jesús es más desafiante que una calcomanía, un T Shirt o una cruz dorada como anuncio publicitario para promover el Cristianismo. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a si mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”

Como Iglesia, ¿cómo debemos ser?

Apocalipsis 12: 1:

“Una gran señal apareció en el cielo. Una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.”

Nótese que la Iglesia verdadera está adornada con la luz de la Justicia de Dios, vestida de pureza y humildad, en contraste con la Iglesia falsa, que en vez de estar vestida de humildad, resalta por estar llena de orgullo:

Apocalipsis 17: 4:

“La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas y perlas. Y en su mano tenía una copa de oro llena de abominaciones y de las impurezas de su fornicación.”

Obviamente estas cosas están asociadas con la apariencia de maldad, y según 1 Tesalonicenses 5: 22, el Señor nos ordena a “Apartaos de toda especie de mal”.

Amigo y amiga, su cuerpo fue creado a la imagen y semejanza de Dios. Hacerse agujeros en el cuerpo seña desvirtuar lo que Dios perfeccionó en nosotros… nuestra semejanza a Él. En esencia, nuestros “cuerpos son templos del Espíritu Santo” (1 Corintios 3: 16). Nuestros cuerpos deben ser santos, no llenos de agujeros. Si queremos ser cristianos de verdad debemos hacer lo que 1 Juan 2: 6 nos indica a ser: “El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.”

Entonces, ¿dónde debe estar nuestro adorno?

1 Pedro 3: 3-4:

“Vuestro adorno no sea exterior con peinados ostentosos, atavíos de oro, o vestidos lujosos.

“sino interno, del corazón, en incorruptible belleza de un espíritu manso y tranquilo, que es de gran valor ante Dios.”

CONCLUSIÓN:

“Así, hermanos, os ruego por la misericordia de Dios, que presentéis vuestro cuerpo en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto razonable

“Y no os conforméis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que podáis comprobar cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”

Romanos 12: 1, 2

 
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